El presidencialismo latinoamericano viene siendo sacudido desde hace varios años por un fenómeno que, si bien no es nuevo, tiene nueva presentación y modernas características: la reelección, de izquierda o derecha, son muy pocos los mandatarios recientes en América Latina que no se han dejado contagiar con el virus reeleccionista, llevados por un determinismo programático y bendecidos, no en pocas ocasiones, por una alta popularidad.

América Latina vive actualmente el fenómeno de la reelección  en las tres modalidades conocidas: la inmediata, la alterna y la indefinida, nunca antes desde el retorno de la democracia en algunos países  de la  región habían existido tantos casos de  presidentes reelegidos.

Si el siglo XX latinoamericano se vio muy marcado por una constante lucha por la instauración de la democracia, en el XXI la moda es utilizar la reelección como un método de continuismo, en todas las campañas en la que uno de los candidatos es el presidente en ejercicio suele presentarse un grado mayor de ventajismo para aquel que tiene las riendas del gobierno.

La ola reeleccionista ha tenido un especial eco en los países a los que ha llegado el socialismo del siglo XXI, Venezuela y Nicaragua han abrazado la opción de las reelecciones consecutivas indefinidas como método para alargar en el tiempo los efectos de la filosofía política gubernamental, aunque en un ámbito electoral abierto.

Brasil tampoco escapa a este nuevo fenómeno, se presentan situaciones muy desiguales, con esas grandes gabelas para los gobiernos, hacer oposición parece imposible y generalmente quien está en el poder lo sigue estando, amparado en la  figura de la reelección inmediata, legalmente establecida en el sistema electoral.

En el caso de Argentina, de acuerdo con la Constitución, tras ser reelecta en 2011 la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no podría postularse para un tercer mandato y ella ha declarado que no se propone reformar la carta magna, aunque sus allegados y simpatizantes siguen tratando de forzar el escenario para que pueda ser reelecta en el 2015.

Las grandes excepciones en la región lo comprenden países como Nicaragua y República Dominicana, en los últimos 24 años, solo dos gobernantes en ejercicio no pudieron pasar el listón de la reelección, el primero de ellos fue el nicaragüense Daniel Ortega en 1990 y  el dominicano Hipólito Mejía en 2004, debido a factores políticos, sociales y económicos que frenaron las iniciativas reeleccionistas.

En algunos países, como en Colombia, que se encuentra en proceso de eliminar la figura de la reelección, se instrumentaron elementos como leyes de garantías, según las cuales se pone un límite a los gastos gubernamentales durante la campaña.

El atractivo de permanecer en el poder es cada vez más fuerte en Latinoamérica, la reelección presidencial permite a los electores que premien o castiguen a quienes están o han ejercido el poder,  el elector tiene la última palabra.