Pertenezco a la masa de estudiantes que al cabo de dos años de carrera universitaria se percató de más realidades de las que alguna vez llego a imaginar al inicio de la misma. Entre ellas, considero que la que nos concierne a muchos es la situación posterior a la carrera universitaria.  Esa hermosa duda ansiosa que pretende, ilusoriamente, predecir el futuro de cada uno de nosotros. Para mí fortuna, la inocencia y las ansias por comerme el mundo de ninguna manera dejaron de ser, simplemente se transformaron. Hoy me siento absolutamente perdido y confundido, y es hermoso.

La semana pasada se realizó en el barrio de Palermo, el evento expo-empleo Joven 2017. Estuvieron  presentes  175,000 jóvenes interesados en actividades a llevarse a cabo en el pabellón amarillo de La Rural. Desde entrevistas grupales, talleres de armado de CV, charlas orientadoras para la instancia de entrevista y un sector de orientación laboral, el armado del evento generaba alguna sensación de esperanza que, momentos antes, se veía reducida por las horas de espera en la fila. Según las cifras, se concluyó que alrededor del 70% de los allí presentes pretendía cambiar de trabajo. El restante 30% se dividía en aquellos que buscaban su primer trabajo y desempleados.

La imponencia estructural del Pabellón Amarillo parecía acompañar estratégicamente a los stands de las grandes empresas. Cada stand con su correspondiente multitud de jóvenes expectantes, ansiosos, y hasta uno que otro escéptico, formaban la clara muestra de la frustración de la generación millenial. Mientras los jóvenes caminan por el recinto como hormigas en su granja, llamaba la atención un aire a confusión,  característico de una inmadurez colectiva. La sumatoria de los suvenires  amarillos motivacionales, las lapiceras, las frases célebres y motivadoras, causaba en varios una que otra sonrisa, y de seguro, en muchos, grandes ilusiones.

Pienso ser crítico y no partidario. Todo el formato de la exposición, simulaba cierta articulación con una feria típica. Con la única diferencia  siendo el factor formal que a este caso particular le correspondía. El propósito de la exposición era motivar a jóvenes a involucrarse al sistema laboral, y proveer, en la medida de lo posible, trabajos correspondientes a los perfiles necesitados.  Ante esto, considero que mi generación se encuentra hoy bajo condiciones que quizás le sean totalmente propias. Entre trabajos que exigen años previos de experiencia  y carreras universitarias de campos específicos, estamos todos aquellos que no encajamos en ninguna de las anteriores. Y es ahí donde aparece la incógnita que resume ese estado de confusión al que pertenecemos más de uno: ¿Y ahora?

Paulo Srulevitch
@PauloSrulevitch