En la capital de la India, apareció una suerte de máquinas expendedoras de agua, muy parecidas a los cajeros automáticos.

Debido a la escasez y la paupérrima calidad del agua, en Nueva Delhi se instalaron surtidores de agua potable con el fin de poder mantener estable un problema que amenaza no solo a la India, sino a muchos países de igual situación.

La Delhi Jal Board, empresa encargada de este emprendimiento, tiene como objetivo vender agua potable barata para evitar agravar los problemas de salud que afligen a los millones de habitantes de dicho país.

En colaboración con la Piramal Foundation, ambas empresas lograron instalar una planta potabilizadora y quince surtidores de agua potable. La operación fue ejecutada con éxito según el jefe de operaciones de la compañía, Anuj Sharma.

Lo novedoso de este sistema es que, en contraste con los tanques de agua, que eran los encargados de trasladar el agua potable a las zonas necesitadas, los expendedores funcionan todo el día. Por lo tanto, las disputas entre los vecinos por adueñarse de la mayor cantidad de litros posibles, terminaron. Además, el agua que reciben las zonas necesitadas, es potabilizada en una planta que funciona a base de energía solar. De esta manera, no es necesario dañar el medio ambiente para realizar con éxito esta pragmática, y a la vez solidaria idea.

Otra innovación de este sistema, es que nunca pueden quedarse sin agua. Al acabarse, el surtidor envía un mensaje a la planta, avisando que debe rellenarse. Inmediatamente, el servicio acude a la máquina para recargarla. Los vecinos en Nueva Delhi describieron la operación como una genialidad.

Debido al éxito del emprendimiento, la Delhi Jal Board planea extender el sistema a otras colonias de la India.

Julián Groppo