Nueve goles coronados por una agónica definición fue lo que dejaron ambos equipos. Los Reds comenzaron arriba en el marcador, pero se durmieron y el local se lo dio vuelta 3 a 1. Los de Kloop remontaron, se lo volvieron a empatar pasados los noventa y en la última jugada del partido Lallana les dio la victoria final 5 a 4.

Pocas ligas del mundo son tan apasionantes como la Premier League. Canchas espectaculares, jugadores con clase y muchos goles. Esta vez, el Norwich y Liverpool protagonizaron, quizá, el partido del año. Nueve anotaciones y una agónica definición en el minuto 94 condecoraron un encuentro que no dio respiro.

Antes de los 20’, Roberto Firmino abrió el marcador para los de Kloop tras una buena asistencia en cortada de Alberto Moreno. Norwich reaccionó rápido y antes de cumplirse la media hora de juego igualó mediante  Dieumerci Mbokani tras un tiro de esquina. El local fue por más y consiguió dar vuelta la historia antes del cierre de la primera etapa en los pies de Steven Naismith.

El complemento arrancó con todo. A los 9’, Norwich estiró la ventaja de penal a cargo de Wes Hoolahan y el Liverpool volvió a ponerse a tiro al minuto con el tanto de Jordan Henderson. Los Reds llegaron a la igualad ocho minutos después gracias a Firmino y un rato más tarde tomaron la ventaja con el derechazo de James Milner.

Parecía todo liquidado para el Liverpool, pero a los noventa, Sebastien Bassong hizo estallar el Carrow Road con un zurdazo que se clavó junto al palo derecho del arquero Mignolet. ¿Todo liquidado y definido? No. En la última jugada del partido, Adam Lallana mandó la pelota al fondo de la red tras una serie de rebotes en el área para desatar la locura en el banco visitante.

Con este resultado, Liverpool quedó con 34 unidades y se ubicó en la séptima posición, cerca de ingresar en la zona de copas europeas. Por su parte, el duro revés dejó al Norwich 16° con 23 puntos, al borde de la zona de descenso.