La antropóloga María del Mar Ramón trabaja en la parte de prensa y comunicación de la Fundación de Susana Trimarco y contó todo sobre este atroz delito que abunda en la Argentina.

La fundación “María de los Ángeles” reúne a un equipo de profesionales, entre ellos a trabajadores sociales, psicólogos y abogados, que contienen a las víctimas y procuran reconstruirles un proyecto de vida para que se revinculen socialmente. También les brindan oportunidades y perspectivas laborales.

A partir de la difusión en los medios del caso de Marita Verón, la trata de personas comenzó a convertirse en una problemática planteada masivamente y dio lugar a una modificación –en el 2012- de la ley en contra de este crimen.

María contó: “Los medios nos han jugado en contra en reiteradas ocasiones. Muchas de las veces que revelaron información terminaron frustrando allanamientos. Por eso hoy en día dedicamos muchísimo esfuerzo a capacitar a periodistas y comunicadores en el debido tratamiento del delito”, y agregó que es muy importante que protejan la identidad y la integridad de las afectadas y no develen su paradero.

La estadística que la fundación toma de la cantidad de víctimas anuales, es la de las oficinas de rescate del Ministerio de Justicia. Desde la sanción de la ley contra la trata -2008- hasta Marzo del 2014, había 6.136 víctimas rescatadas, tanto para fines de explotación sexual como laboral. En el 2012 había 5.900 y los imputados eran solo 192; una desproporción alarmante.

“María de los Ángeles” no tiene capacidad investigativa, pero sí el espacio para hacer uso de las fuerzas existentes y articularlas. Cuando una denuncia llega a la fundación –en la sede de Buenos Aires llegan al menos cuatro o cinco al día- su labor es llamar a la procuraduría, pasar la denuncia y ver si está judicializada.

En la época del 2002 era muy popular que el método de captación sea el secuestro –como ocurrió con Verón-, pero actualmente ese es el caso más escaso por ser muy vistoso y dejar cabos sueltos. La antropóloga detalló que las redes se han vuelto muy ágiles en diseñar métodos más pasivos como el la propuesta laboral engañosa, que por lo general implica la movilización de la víctima a otra provincia o país.

María del Mar afirmó: “Hoy en día lo que antes se denominaba como trata dura ya no sucede tanto. En un allanamiento es raro encontrar chicas golpeadas, amarradas, laceradas, porque no es rentable con el cliente. A él no le interesa saber que esa joven está trabajando en contra de su voluntad”.

Incluso mencionó que hay una única cosa que comparten todas las víctimas de la trata de personas y es que cuando se las llevaron estaban en alguna situación de vulnerabilidad, que por lo general es económica o emocional. A partir de ahí es cuando pueden facilitar el traslado, y lo hacen para que las damnificadas no tengan una referencia del lugar en dónde están.

“Las personas que captan por lo general son personas sociables, encantadoras, lindas físicamente, y que tienen algún vínculo familiar, barrial o social con las víctimas. Les dicen que si se van les pasará algo y amenazan con dañar a su familia. El victimario hace también que queden en una deuda perpetua con ellos, les dicen cosas como “vas a tener que trabajar de prostituta pero cuando nos pagues lo que costó traerte te vas a poder ir”, comentó María. Además, las chicas suelen caer en el consumo de sustancias. “El narcotráfico y la trata tienen vínculos muy estrechos” añadió.

Asimismo, quién forma parte de la fundación de Susana Trimarco, confirmó que hoy en día las víctimas suelen ser rescatadas, en la mayoría de los casos, en los allanamientos privados. Inclusive detalló que las encuentran con miedo, pérdida de la esperanza y de la autonomía, porque por un tiempo su vida no les perteneció; es por eso que luego les cuesta tanto volver a generar lazos de confianza.

“La trata es un delito que marca y lacera el alma humana, y la peor parte se la llevan las mujeres. Significa atentar contra todos los derechos básicos de una persona: coartarle su libertad, su voluntad física y mental”, expresó Ramón indignada, y se preguntó cómo es posible que siga habiendo prostíbulos, respondiéndose: “Es algo que está naturalizado. Evidentemente hay demasiada demanda, y si la oferta voluntariamente no te da, tienes que empezar a traer gente en contra de su voluntad para satisfacer esa oferta. Yo apoyo una penalización al cliente”.

En relación al tema, María del Mar finalizó: “Una relación sexual con una prostituta es un negocio unilateral donde la persona que pone las reglas es la que tiene el billete. Es una transacción muy extraña en términos de sexualidad”.

Sofía Fortunato Rossi