Son dos caras de una misma moneda: por un lado, la crisis y la pobreza que azotan a la gran parte del pueblo venezolano se tornan cada día más dramáticas, por el otro, la realidad económica de una pequeña minoría nos da a entender que aquí no pasa nada y que todo es un invento de la oposición.

Lo cierto es que un material audiovisual, difundido esta semana en YouTube por el canal “VVperiodistas”, demuestra que los mimados “hijos del poder” pertenecen al segundo grupo descrito anteriormente. Nicolás Maduro Guerra, el hijo del presidente Nicolás Maduro, es ahora el protagonista de otra polémica más del gobierno chavista.

En la filmación, puede observarse a Nicolás participar de una lujosa boda árabe, celebrada en el privadísimo Hotel Meliá Caracas, edificio famoso por la celebración de costosos eventos de la clase más acomodada de Venezuela. Durante un número musical de la fiesta, Maduro se acercó a los intérpretes mientras bailaba bajo billetes arrojados al aire.

Al parecer, moverse alegremente bajo una lluvia de dólares funciona como una invocación a la prosperidad económica en el mundo árabe. No obstante, el pueblo venezolano no lo tomó así y repudió vivamente aquel acto tan carente de empatía para con la realidad del país. Es por eso que las ofensivas en las redes sociales no se hicieron esperar.

No es más que otro triste ejemplo de la doble moral del gobierno de Maduro: mientras la clase alta festeja, el pueblo realiza interminables colas para satisfacer necesidades tan básicas como la alimentación y la salud. La oposición política protesta porque escasea la divisa para comprar materias primas; pero a Maduro “le llueven” los dólares.