A dos semanas de realizarse la entrega de premios más importante del cine contemporáneo, TG Post repasa cuáles son los ocho filmes nominados en la categoría “Mejor película”, la terna más importante entre las distinciones de la Academia. Esta noche: “El francotirador”.

Y un día, casi sin darnos cuenta, Clint Eastwood volvía a tener otra nominación al Oscar por lo que la crítica llamó “su mejor película hasta el momento” (esto último es cierto, sólo si te gustan los filmes de guerra). “American Sniper” (o “El francotirador” en nuestras tierras) es una excelente película bélica que, si bien no está entre las favoritas del público ni de la Academia, cuenta con seis envidiables nominaciones.

Este largometraje narra la historia de Chris Kyle, el francotirador de la marina más importante en la historia de Estados Unidos. Si bien el film retrata una gran parte de su vida, el mismo se centra en los cuatro viajes que realizó a Irak durante la década pasada, en el marco del conflicto bélico con Medio Oriente. (Si alguien recuerda la cinta del francotirador que Shoshanna de “Bastardos sin Gloria” proyectaba para los nazis, sólo piensen en ese sujeto y cámbienle la nacionalidad).

Pero Kyle hacía otras cosas además de disparar durante horas: el conflicto coyuntural está marcado por la relación con su esposa, la bella Sienna Miller, (una relación que actoralmente resulta poco convincente) y con sus hijos, debido a que se toma el mote de héroe demasiado en serio, a tal punto que ya no puede concebir su vida fuera de la guerra. Esto lo obligará a regresar por propia voluntad al escenario de batalla para salvar la vida de sus compañeros.

Que una película como esta se encuentre nominada al Oscar tiene una explicación: luego del “Fenómeno 11S” (la fiebre de filmar películas que recreen conflictos reales con Medio Oriente) lo que se ha buscado es justificar los ataques militares a través del cine. Y en vísperas de una Tercera Guerra Mundial, “El francotirador” es un argumento excelente, no sólo como muestra de patriotismo, sino también como reflejo del terrorismo salvaje que el mundo debe detener.

Tal vez, el premio a “Mejor montaje” sea, presumiblemente, el más merecido. No obstante, una perlita gira en torno a esta cuestión: en una escena, se ve a la hija de Bradley Cooper siendo amamantada por su madre; pero cuando regresa a los brazos de su padre ¡Zas!, la recién nacida se transforma en un bebé de plástico. Gastar millones de dólares en una producción bélica para que en un instante se escape un muñeco, pasará a la historia como uno de los grandes errores del cine.