A menos de dos semanas de realizarse la entrega de premios más importante del cine contemporáneo, TG Post repasa cuáles son los ocho filmes nominados en la categoría “Mejor película”, la terna más importante entre las distinciones de la Academia. Esta noche: “Boyhood”.

Existe un recurso literario llamado “elipsis”, el cual consiste en eludir acciones, detalles o palabras por el simple hecho de que se los consideran innecesarios. Este recurso se utiliza comúnmente en el cine para representar el paso del tiempo. Ahora bien, ¿Qué sucedería si, en lugar de recurrir a una elipsis temporal para mostrar que un jovencito se ha hecho adulto, dejásemos la cámara encendida durante 12 años y lo expusiéramos tal como fue? Muy bien, eso es “Boyhood”.

Aunque parezca de no creer, esta película fue filmada a lo largo de 12 años (entre 2002 y 2014) y cuenta la historia del pequeño Mason Evans Jr., un niño de seis años que vive junto a su hermana mayor y su madre en el estado de Texas. Ambos niños son los hijos de un matrimonio divorciado que deben aprender a convivir, primero, con los turnos rotativos de custodia de ambos padres y luego, con los ideales y valores de las típicas familias ensambladas.

A pesar de que la narración comienza a bifurcarse con la llegada de nuevos personajes a la escena, el film se centra específicamente en la evolución de Mason y en las experiencias clichés de todo adolescente (la primera cerveza, el primer trabajo, la primera novia), hasta arribar finalmente en el “presente”, situado al comenzar la etapa universitaria (momento en el que la cultura norteamericana considera que los adolescentes se transforman en adultos).

“Boyhood” expone emociones y situaciones genuinas, comunes a cualquier joven en su paso por alcanzar la madurez. Si bien la cinta dura sus largos 165 minutos (aquí la frase “12 años no son nada” no se aplica), su buen abordaje evita que la misma recaiga en la pesadez. De más está decir que las actuaciones de Patricia Arquette y Ethan Hawke son excelentes, pero la transformación de Ellar Coltrane, de tímido inocente a rebelde solitario, es la que se lleva las palmas.

No obstante, la película tiene un “pero”. A pesar de ser, junto con “Birdman”, una de las dos favoritas de la Academia, el filme levanta la sospecha de que se está cayendo en el error de confundir el mejor guion original con la mejor película. Basta sólo con remarcar que el final abrupto del largometraje desconcierta al espectador, que no comprende si las cosas han llegado a buen puerto. Y esto se debe, ni más ni menos, a que la película carece de un conflicto definido.