La segunda vuelta de las elecciones departamentales, celebradas este domingo, confirma que Francia se inclina a la derecha. La gran derrotada es la izquierda, y aunque el ultraderechista Frente Nacional no obtuvo los resultados que esperaba, el panorama político, donde reinaba un tradicional bipartidismo, ahora se presenta con una tercera fuerza en juego.

Según los resultados que la televisión pública anunció como definitivos, la alianza del UMP (el partido del ex presidente Nicolás Sarkozy, de derecha) y el UDI (centro derecha) lograría 64 departamentos de los 101 que existen. El Partido Socialista (PS) y sus aliados, que administraban hasta ahora 61 de esos departamentos, se quedarían con 30 departamentos, perdiendo, entre otros, La Corrèze, hasta hoy feudo político de François Hollande. El Frente Nacional de Marine Le Pen no obtendría ningún departamento, pero su representatividad, según la votación, alcanzaría el 21 % a nivel nacional.