Este jueves La Comisión Ballenera Internacional (CBI) aprobó en Portoroz (Eslovenia), un texto que endurece los criterios para la caza de ballenas por motivos científicos, ante los propósitos de Japón de rehabilitar esta práctica en la Zona  Antártica.

De esta manera se estaría poniendo fin a la caza de ballenas indiscriminada, liderados por Japón, arguyendo en teoría que esta práctica se hace por motivos científicos, lo cual debe detenerse para poner a salvo a miles de ejemplares, entre ellos las ballenas jorobadas o yubarta nacidas en agua del Pacífico colombiano.

La resolución no vinculante, propuesta por Nueva Zelanda y debatida durante la sesión de la CBI, obtuvo 35 votos a favor, 20 en contra y 5 abstenciones, es una decisión que llega después de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Holanda), expuesta en marzo de este año, que estableció como ilegales los programas de caza “científica” de ballenas por parte de los buques nipones.

Países balleneros diferentes a Japón, como Islandia, Noruega y Rusia se opusieron al texto, así como países africanos y del Caribe. Los miembros de la Unión Europea, Estados Unidos, Australia, numerosos países de América Latina, Gabón y Sudáfrica votaron a favor.

Por otro  lado Japón  reafirmó en Portoroz ante la CBI que no cazará ballenas en la temporada 2014-2015 en la Antártica, pero que no desistirá en la caza de estos cetáceos en sus aguas. En total en todo el mundo se han cazado 1.600 ballenas este año, por lo tanto la decisión tomada en Portaroz es importante ya que si se respeta, debería poner fin a la caza de ballenas que, aunque ha tenido intenciones en nombre de la ciencia, se sabe que no es más que una estrategia comercial de estos países.

Algunos países no reconocen las moratorias de caza (Noruega, Islandia, Rusia) y otros tienen cuotas de caza para autoconsumo, entre ellas comunidades de Groenlandia, Alaska, Siberia y San Vicente y las Granadinas.

Andrea Imbachi