La nueva película de David Ayer con Brad Pitt y Logan Lerman que llegó hoy a los cines argentinos es una más de los tantos flims bélicos de la segunda guerra mundial, salvo que esta vez se ve mucho más de las personalidades y cómo puede cambiar (para bien) un saldado luego de tanta sangre.

La historia trata de cinco soldados estadounidenses en los últimos meses del conflicto armado que recorren Alemania ayudando a los demás batallones. Ante la muerte de uno de los que manejan las metralletas delanteras, el inexperto Norman (Logan Lerman de “Las ventajas de ser un marginado” y “Percy Jackson…”) llega para ocupar el lugar, lo que le no cae muy bien a los demás colegas que hace años estaban juntos.

El plantel dentro del tanque nombrado como la película, además del general Don Collier en la piel del también productor Pitt (quien volvió a matar nazis luego de “Bastardos sin gloria”) lo completan: Jon Bernthal (Shane de “The walking dead”), el peor de todos que no se cansa molestar a Norman – al menos hasta el típico final hollywoodense en donde se arrepiente antes de morir -; Shia LaBeouf (ya alejado del niño de “Transformers” y más cerca de “Lawless” y “Nymphomaniac”) siendo el más amable de todos al ser uno de los pocos religiosos del ejército (característica que lo une a Norman); y luego está Michael Peña (“End of watch”, “Gracepoint”), compañero de arma de Norman quien por momentos le enseña pero al siguiente segundo le grita al igual que los demás.

Por más que se ha vendido como la historia de cómo un solo tanque sobrevivió a cientos de alemanes, esa escena recién ocurre a media hora del final, y solo es un poco más anticipada que las dos o tres batallas que habían tenido antes. Lo que se intenta mostrar en las dos horas y cuarto del flim es cómo el personaje de Brad Pitt puede humanizarse al estar tanto tiempo con Logan Lerman, y a su vez como éste se vuelve más desalmado al dejar de importarle si mató a alguien o no (demasiado rápido acepta la premisa que hay que matar para no morir, pasando de dudar en una escena a hacerlo sin pensar en la siguiente).

También es rescatable, además de las escenas de tiros que están muy bien coreografiadas y se entienden a la perfección pese a estar hecha en mayor parte dentro del pequeño tanque o con vistas amplias de tanques idénticos, es que no se ha mostrado el sufrimiento del Holocausto salvo en un momento del principio cuando se ve a unos refugiados caminando por el barro. Lo que Ayer buscó era hacer una película de guerra y no un golpe bajo para llorar como “El niño con el pijama de rayas” o “La lista de Schindler”. Lo que no parece muy creíble al compararlo con otras película, son los uniformes de los nazis, más parecidos a los que se ven en los flims del ejércitos estadounidense en Vietnam o Iraq.

Este fue apenas el quinto trabajo de Ayer, quien había tenido como proyecto destacado “End of watch”, así también como el guión de “Rápido y furioso” y “SWAT”. A mediados del año que viene presentará al grupo de villanos de DC Comics en “Suicide Squad”.

Tres meses atrás había sido el estreno en Estados Unidos, pero las versiones en otros idiomas fueron saliendo entre finales del año pasado y esta fecha. Se destaca la nominación a mejor película de acción y la que recibió Brad Pitt en los premios de la crítica norteamericana, así también como la candidatura a mejor elenco en el premio del sindicato de actores que se entregarán en once días.