Ilusionista de oficio fue pionero en explotar el potencial mágico del cine y la ficción fílmica, inspirado por Julio Verne en muchas ocasiones sus argumentos mostraban científicos pomposos, maquinas extrañas e ingeniosos efectos especiales como los apreciados en su éxito internacional mas grande «Viaje a la luna» (1902) en donde relata las aventuras cósmicas de un grupo de científicos locos, años mas tarde en «A la conquista del Polo» (1912) continuó con esa linea surrealista pero para ese entonces pasada de moda sin poder competir con la industria cinematográfica francesa que menospreció su gran valor artístico.

Retirado del cine pasaría sus últimos años vendiendo juguetes en una estación de trenes parisina, por suerte su talento y obra fueron reconocidos poco antes de su muerte en 1938.

Nacho Marañon