El encargo consiste en poner en funcionamiento un local sin uso y sin acondicionar, situado bajo el graderío de un estadio de atletismo en el campus de Elviña de la Universidad de A Coruña. Se busca dar cabida a una sala de musculación y una sala de tatami para ser utilizada por los alumnos y profesorado del complejo universitario. Los nuevos usos han de conectarse con los ya existentes en el edificio.

El ajustado presupuesto del proyecto condiciona buena parte de las decisiones a tomar. Se proponen materiales austeros y expresivos, que aporten cualidades de acondicionamiento térmico y acústico, y que doten de un nuevo carácter al recinto.

Un plano plegado de vidrio permite incorporar visualmente el espacio del corredor de acceso a las salas, y que desde éste se contemple la actividad de las mismas.

En el paramento opuesto, se sustituye el cerramiento de fábrica existente por otro de vidrio que proporciona a las salas la necesaria iluminación y ventilación natural. Asimismo, la visión del césped del estadio aporta cierto desahogo a las estancias y entretiene la mirada del usuario.

En el techo, un plano plegado de paneles de poliestireno expandido y virutas de madera y magnesita como idea de cobertura, protección, y elemento unificador del espacio. Fábrica de termoarcilla pintada en color blanco en las divisiones verticales entre las salas, y pavimentos de caucho reciclado, tatami y pintura epoxi, adaptados al uso específico requerido en cada aula. Una nueva escalera de chapa plegada de acero revestida con tableros OSB, resuelve el acceso a la planta superior en la sala principal.

En cuanto a la iluminación, se instalan luminarias fuera de contexto, más propias del ámbito de oficina. Se busca potenciar las texturas de los materiales, su vibración. La disposición de los elementos lineales intenta no hacer evidente la geometría poligonal del local. En las zonas de menor altura, luminarias puntuales de superficie, como balizas, más cercanas al ámbito doméstico.