Tres días y medio después de haber desaparecido, así fueron encontradas ayer Paola Acosta (36) y su hija Martina, de 1 año y 9 meses. La mujer yacía vestida y asesinada de varias puñaladas (dos en el cuello, que serían las mortales) en el fondo de un desagüe en avenida Zípoli y Esperanto, barrio Alto Alberdi, de la ciudad de Córdoba.

La pequeña, en tanto, presentaba cortes en su cuerpo, tenía el fémur derecho fracturado y temblaba, además de estar deshidratada. Ya en el Hospital de Niños, donde fue internada, se constató que las heridas cortantes no eran puñaladas, según informó la fiscal Eve Flores.

Los médicos fueron cautos: la criatura está delicada, en grave estado. “Tiene politraumatismos y heridas cortantes en varias partes del cuerpo. Además, hay alto riesgo de infección por haber tenido contacto con aguas servidas tantas horas”, dijo el director del hospital, Néstor Perotti.

La expareja de la mujer y padre de la bebé, Gonzalo Lizarralde (33 años, repartidor de pan y en pareja con otra mujer), ya estaba detenido desde el sábado por orden de la fiscal, luego de que se descubrieran manchas de sangre en su vehículo, una Peugeot Expert.