Hay personas que han vivido situaciones muy duras, han experimentado el dolor, y el sufrimiento.

Muchas lágrimas, tristeza, angustia, desesperación han golpeado fuertemente su corazón y eso ha provocado heridas profundas que arrastran a lo largo del camino.  Son pesadas cargas que afligen, y, pareciera que no se pueden curar.

Buscan una salida, un remedio que pueda calmar el dolor, pero esa herida sin cicatrizar sigue lastimando, marcando y condicionando su vida.

Querido lector en el Señor encontraras la cura, el remedio para ese dolor tan grande que has atravesado. Él puede sanar tu alma, tu corazón y restaurarte.

Ve a los brazos del Señor, él te quiere abrazar, búscalo en oración, cuéntale tu tristeza. Él te dará esa paz que tanto necesitas.

DIOS TE BENDIGA.

Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas. Salmo 147:3.

El Señor está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos
y han perdido la esperanza. Salmo 34: 18.