Tras una investigación arqueológica, se determinó que los restos óseos hallados en una humilde tumba bajo un estacionamiento de Leicester en 2012 pertenecían al rey Ricardo III. Es por eso que ahora recibirán un entierro digno de las monarquías británicas, antecedido por una caravana histórica que se llevó a cabo durante la jornada de hoy.

Según lo determinaron los profesionales que trabajaron en la identificación del esqueleto durante 2012, los huesos pertenecen al rey Ricardo III, quien murió durante la batalla de Bosworth Field en 1485, dos años después de haber sido elegido rey. Esto pudo confirmarse gracias a la comparación del ADN con el del último descendiente de su hermana mayor, Michael Ibsen.

Curiosamente, Ibsen es un canadiense de 58 años que se dedica a la confección de muebles de madera y de ataúdes hechos a medida. En esta oportunidad, tendrá el honor de confeccionar el sarcófago en el que enterrarán a su famoso antepasado. Tal como lo demandaba la tradición, la caja mortuoria será construida con madera de roble y recubierta con una capa de plomo.

El entierro, que se realizará el día jueves, será televisado y dirigido por el Arzobispo de Canterbury. Previamente, se realizó hoy una procesión con sus restos que incluyó la visita a los puntos geográficos importantes en la vida del rey, como el sitio en donde se cree que falleció y la iglesia que visitó antes de pelear en la batalla contra Enrique Tudor.

Ricardo III fue el último monarca de la Casa York y tenía sólo 32 años al momento de su muerte. Gracias a que su deceso provocó el advenimiento de los Tudor, fue enterrado muy de prisa en una fosa común y sin los honores correspondientes. Dada la propaganda negativa que sufrió por parte de sus sucesores en el trono, finalmente podrá ser reivindicado.