La plaza de Banderas del Centro de Convenciones de Cartagena estaba vestida de blanco, para este día histórico. Y mientras de un lado los invitados especiales y los testigos de honor escuchaban las palabras de la maestra de ceremonias, del otro lado el presidente Juan Manuel Santos se acercaba a una puerta con las llaves de la paz.

Lo acompañaban dos pequeños y detrás él los invitados especiales a este evento en el que también tenían un espacio protagónico, Rodrigo Londoño, “Timochenko”, el máximo cabecilla de las Farc, los presidentes de Chile, Venezuela, Ecuador, Cuba y el delegado de Noruega, naciones que han sido garantes y acompañantes de 6 años de negociaciones, dos en secreto y 4 en La Habana.

En el escenario también estaba el secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y los negociadores de la mesa de La Habana.

Después del Himno Nacional vino un minuto de silencio por las víctimas de 52 años de confrontación y un alabao de las cantadoras de Bojayá.

Segundos después haciendo uso del llamado “balígrafo”, el jefe de las Farc y el presidente de Colombia suscribieron el texto con las 297 páginas del acuerdo de paz.

Para sellar este pacto el mandatario le regaló a Rodrigo Londoño el símbolo de la paz, una paloma, que no sólo ha sido utilizada como parte de los acuerdos, sino de la compaña por el Sí al plebiscito.