El Hotel Raval de Mar está situado en el centro histórico del pueblo de Vila-Seca, con un trazado caracterizado por construcciones estrechas entre medianeras, de planta baja y dos plantas piso, típico de la construcción traditconal y donde las irregularidades en las alineaciones han acabado conformando el tejido existente.

El solar se encuentra en una situación privilegiada, ya que está delimitado por tres calles. Además, el solar, es la unión de tres parcelas donde había dos casa unifamiliares y un solar vacío. De la suma de estas preexistencias se obtiene un perímetro final irregular.

Además, la calle Verge de la Pineda juega un papel especial en el pueblo de Vila-Seca, ya que une la plaza de la Iglesia, pasando por la torre de defensa de Sant Antoni, con el mar. Esta importancia que tiene la calle hace que las construcciones antiguas tuvieran una composición de fachada principal muy diferente a la de la fachada posterior, que se limitaban a ser cerramientos de patios y construcciones auxiliares.

Esta irregularidad del solar explicaba previamente, junto con la diferencia entre las fachadas delante-detrás, acaban siendo objeto de proyecto en el proceso de diseño de la piel exterior. Se busca romper la fachada en los lugares donde las edificaciones previas limitaban. Esto se consigue a través de cambios de rasante, cortes verticales, cambios en las barandilla superior o añadiendo tramos cerámicos donde había muros de cerramiento.

Así se marca la diferenciación entre las fachadas, siento la delantera (C/ Verge de la Pineda) más regular como pasaba anteriormente y progresivamente buscando la arbitrariedad y flexibilidad a medida que se va girando hasta llegar a la fachada posterior (C/ Sant Josep)

De esta manera creamos una anonimidad exterior que se mimetiza con el contexto inmediato, creando un fuerte contraste con el interior. El exterior, más opaco y pétreo, se contrapone al interior, donde se busca la sensación de amplitud y luminosidad de los espacios a través del patio central.

El hotel, compuesto por 36 habitaciones repartidas desde la planta baja hasta la planta superior, se organiza alrededor de una esvástica que genera un patio central escalonado para permitir un mayor aprovechamiento de la luz de suroeste. En el nivel superior se retira la fachada para crear terrazas tanto de uso comunitario como privado.

El proyecto ultima con un lucernario de perfiles metálicos que relaciona el protegido interior con la luz natural. Siguiendo la estructura de esvástica, este lucernario filtra la luz que entra por el patio, convirtiéndose así en uno de los elementos organizadores del proyecto.