Los Rockets lo vencieron 113-100 como local y dieron vuelta la serie 4-3 para alcanzar la instancia decisiva en el Oeste tras 18 años. La gran figura fue James Harden con 31 puntos, mientras que el argentino Pablo Prigioni aportó cuatro unidades y cuatro asistencias para enfrentar el martes a Golden State Warriors.

Luego de la victoria de Los Ángeles sobre el campeón San Antonio, todo hacía pensar que la ventaja de 3-1 ante Houston iba a ser un trámite ya que un triunfo lo de dejaba por primera vez en la final, pero el equipo volvió a mostrarse inexperto y en frente hubo un plantel de guerreros que no lo perdonaron.

Con parciales de 28-21, 28-25, 29-22 y 28-32, el equipo Kevin McHale lo venció 113-100 con otra genial actuación del escolta James Harden que anotó 31 puntos, 8 asistencias y 7 rebotes seguido del buen trabajo de Trevor Ariza (22) y las 4 unidades del cordobés Prigioni de 38 años que anotó 4, con 4 asistencias y 3 robos en 20 minutos de partido.

Por el lado del perdedor el tridente de Chris Paul (26 puntos y 10 asistencias), Blake Griffin (27 puntos y 11 rebotes) y DeAndre Jordan (16 puntos y 17 rebotes) no pudieron revertir el marcador y nuevamente se quedaron sin su primera final.

Así los Rockets quedaron como el noveno equipo en dar vuelta un marcador de 3-1 en la historia de la NBA y lograron llegar a la final de Conferencia Oeste tras 18 temporadas (la última fue derrota en la 1996-1997 ante Utah Jazz 4-2) tratando de buscar su 3° anillo (1994-1995). El martes visitara a Golden State que ya había dejado en el camino a Memphis Grizzlies 4-2.