Ante la mirada de los padres, la red que une a todo el mundo, perjudica a los jóvenes, estos la usan a diario como la principal fuente de información.

 Cuando se creó internet, nadie imaginó que hoy en día se convertiría en el centro del sistema informático y difusor. Aunque para la mayoría de los adultos no nacidos en la era digital es difícil desprenderse de los medios impresos, radiofónicos o televisivos, para una minoría en crecimiento es una forma práctica de informarse, ya que cuenta de una variabilidad temática incomparable con los demás medios de comunicación.

 Los jóvenes (cada vez desde más pequeños) eligen “la red” para recrearse, recolectar material de estudio, leer libros, comunicarse entre ellos e informarse acerca de temas de actualidad. El problema que plantea este modelo comunicativo es la fidelidad de la información, ya que es mucho más sencilla y rápida la viralización de rumores por esta vía. Además muchos sucumben ante las horas de introversión y atontamiento que puede facilitar, y así acaban “esclavizados” de sus propias máquinas.

 Pero a diferencia de lo que se creyó durante mucho tiempo, y aún se cree, el surgimiento de internet y su establecimiento como medio número 1 en el mundo no significó el fin de los medios de comunicación tradicionales, sino que estos mismo supieron usar este fenómeno en su favor. Es así, como hoy en día tanto los diarios, como programas de televisión y radio buscan mantenerse en contacto con sus usuarios cibernéticos, mediante las redes sociales, páginas web, diarios y radios online, y demás, y así impedir la pérdida de público.

 Internet, no es más que un gran mar de entretenimiento e información. Pero ese mar es peligroso y al adentrarse demasiado en él corremos el riesgo de perecer ante las horas de distracción que ofrece, y así acabar ahogados en un piélago de distensión.

Alexis Bastiani