Las opiniones de las personas se encuentran divididas. En un extremo, se encuentran los que consideran que el cambio climático es parte de un gran ciclo normal del planeta. Del otro lado, aseguran que no caben dudas de que los cambios climáticos son provocados –directa o indirectamente- por el ser humano. Lo cierto es que un gran número de personas se niegan a aceptarlo.

Menos aún, están dispuestas a considerar que ellas tienen algo que ver con el asunto. Lo más sencillo psíquica y políticamente es interpretar lo que a uno le gustaría interpretar, o bien patear la pelota afuera del campo de juego. Estas posiciones se parecen mucho a las adoptadas por los países. Algunos, toman nota y se hacen cargo (como Rusia) y otros (como los Estados Unidos) prefieren dilatar sus decisiones.

Una opinión madura debe basarse en evidencias; nos interese o no, nos favorezca o perjudique. No se la puede basar en el optimismo o en el pesimismo, que sólo son proyecciones de emociones. En el terreno de la razón, hay que reflexionar sobre algunas evidencias como:En la actualidad, es un hecho científico que el clima global está siendo alterado significativamente como resultado del aumento de concentraciones de gases invernadero tales como el dióxido de carbono, metano, óxidos nitrosos y clorofluorocarbonos. Estos gases están atrapando una porción creciente de radiación infrarroja terrestre y se espera que harán aumentar la temperatura planetaria entre 1,5 y 4,5 °C . Como respuesta a esto, se estima que los patrones de precipitación global y corrientes marinas también se alteren.

Para analizar las lluvias que vienen afectando a la Provincia de Buenos Aires en los últimos años hay que analizar los siguientes factores:

  • En primer lugar, existen numerosos trabajos antecedentes que dan cuenta de la gravedad de los eventos que se vienen sucediendo, no solo aquí sino en muchas otras regiones del planeta: variabilidad o cambio climático -cualquiera sea la posición que adoptemos- cede a lo contundente de las cifras (en cuanto a número de casos de tormentas severas e inundaciones ) y obliga a considerar este tema como de carácter permanente y dinámico, exigiendo un monitoreo continuo de su evolución temporal.En consecuencia, este tema tiene un alcance que no caduca con el mandato de los decisores y responsables a nivel nacional, provincial y municipal sino que requiere de una férrea política de Estado a largo plazo.
  • En segundo lugar, se ha dado lugar a todo tipo de controversias acerca de la efectividad de las obras hidráulicas y/o medidas estructurales correctivas que se puedan implementar en una cuenca. Lo cierto es que estamos muy lejos de los límites físicos que estas obras hidráulicas pueden alcanzar bajo una planificación continua con optimización de las inversiones y a esto se suma la ocupación y/o cambio de uso del territorio de forma completamente descontrolada, cediendo a una presión inmobiliaria feroz y muchas veces impulsada por los mismos gobiernos locales.

En diciembre de 2015 se llevara a cabo la Cumbre Mundial del Clima (COP 21) en Francia. Hay mucha tensión a nivel internacional por el voltaje político que tiene esta reunión. Es muy importante, porque cuando un país fija metas de emisiones con miras al 2030, fija, de algún modo, cuáles van a ser sus parámetros y sus características de desarrollo. No solo determina cuál va a ser su actividad energética, sino también marca los lineamientos de su actividad industrial, agropecuaria, la conservación de sus bosques y una larga lista de acciones a llevar a cabo. En otras palabras, configura o reconfigura el modelo de desarrollo que ese país va a seguir en las próximas décadas. Las reducciones tienen que ser importantes, por lo tanto, el cambio en los modelos de desarrollo tendrán que serlo también.

En el caso de la Argentina, lo que ha venido haciendo en este contexto en los últimos años ha sido bastante pobre, el Gobierno argentino tiene, básicamente, una actitud escéptica hacia la ciencia climática.

Esta actitud hace que nuestro país haya hecho poco y nada para explicitar cuáles son los compromisos que propone para el acuerdo de diciembre y, sumado a los compromisos de todos los países, se pueda verificar si configura un compromiso global equilibrado y a la altura de las necesidades. Tampoco hay un proceso participativo para conocer o hacer un chequeo de cuál es la calidad de lo que Argentina va a presentar. Nada de eso existe.

La Tierra está sufriendo de fiebre y está no es una buena señal. La culpa es de todos. De la sociedad humana, con sus perversiones, su irresponsabilidad, su corrupción, sus intereses, su egoísmo, su hipocresía.

Si la Tierra está molesta, cada vez más enojada, es por culpa de todos. Cada vez le hacemos más daño. Y cuando la culpa es de todos, no significa que ella no sea de nadie en particular. Es de cada uno, según su grado de responsabilidad.

Estamos muy enfermos, y no nos damos cuenta. Enfermos de soberbia, de materialismo, de codicia. Pero podemos reaccionar. Podemos hacer un examen de conciencia; entrar en conversiones con nuestro ser profundo, con la parte elevada que hay dentro de nosotros y ver si podemos cambiar, aunque sea en algo. Antes de que sea demasiado tarde.

Cristian Frers

Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social.