El sábado se define la aprobación del matrimonio igualitario en Irlanda. En caso de triunfar el “sí”, será el primer país que apruebe la unión entre personas del mismo sexo por voluntad popular.

 Las urnas abrieron a las siete de la mañana de este viernes y permanecerán abiertas hasta las 10 de la noche. Más de 3 millones de irlandeses, de un total de 4,5 millones de habitantes, se han registrado para votar. Deberán responder, marcando la casilla del sí o la del no en la papeleta blanca, si la Constitución irlandesa debe cambiarse para incluir la siguiente frase: “Pueden contraer matrimonio de acuerdo con la ley dos personas sin distinción de su sexo”. Asimismo, se podrá votar si se reduce o no el límite de edad legal (de 35 a 21 años) para poder ser candidato a presidente.

Dos motivos convierten el caso irlandés en especial. El primero es que son los ciudadanos con sus votos quienes deciden sobre el tema. El segundo motivo es de carácter histórico. El país, en el que hasta hace poco la Iglesia Católica tenía un importante peso en la política, fue uno de los últimos del mundo occidental en que la homosexualidad constituía un delito castigado con penas de cárcel. No fue hasta 1993 que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró ilegal la legislación hasta entonces vigente, heredada de Inglaterra.

Irlanda promulgó en 2010 la Ley de Relaciones Civiles, donde se reconoce a las parejas del mismo sexo, pero no se las califica como “matrimonio” y carecen de protección constitucional.

Mañana sábado, a lo largo de la tarde, se sabrá el resultado de las votaciones.  Las encuestas parecerían indicar un triunfo para aquellos que defienden el matrimonio igualitario.