Dos semanas después de la tragedia de Costa Salguero, el juez Roberto Gallardo decidió prohibir la apertura de boliches hasta que la ciudad “cumpla con una serie de requerimientos”.

Tras las cinco muertes en el festival Time Warp, el juez federal Roberto Gallardo tomó una medida polémica para frenar la problemática de las drogas en las fiestas. Así, decidió que quede prohibida «toda actividad comercial de baile con música en vivo o música grabada, cualquiera resulte la forma jurídica o categoría habilitatoria bajo la cual la misma se estuviere ejecutando», exceptuando «peñas, milongas y centros culturales».

El juez en lo Contencioso, Administrativo y Tributario porteño se valió de una demanda de amparo iniciada por la Asociación Civil Vientos de Libertad, la Federación Argentina de Cartoneros y Recicladores (Facyr) y estudiantes de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA).

El juez Gallardo también exigió que el propio gobierno de la Ciudad se haga responsable de la situación, estableciendo un protocolo de actuación para desplegar los inspectores y las fuerzas de seguridad que se requieran para frenar la venta de estupefacientes en los boliches.

Así, estableció que la Ciudad deberá “informar al Tribunal cuál es la dotación de inspectores vigente, la cantidad de locales que los mismos deben inspeccionar, y someter a su aprobación una readecuación de las plantas de inspección, así como un cronograma y un plan de acción de corto y mediano plazo».