La ex presidenta la describió como «una causa inventada sobre hechos que no existieron», dijo Cristina y opinó que esto que sucede desde el punto de vista jurídico es un «despropósito».

«Buscan provocar daño personal y político a los opositores, a sus trayectorias, sus ideas. No hay causa. Bonadio lo sabe, el presidente Mauricio Macri lo sabe», agregó la ex presidenta en un recinto electrizado, sentada entre los diputados Agustín Rossi y José Luis Gioja.

En relación a Macri, Cristina lo consideró el «director de orquesta» y a Bonadio como su «ejecutor» y consideró que la decisión del juez no es casual sino que está vinculada de modo directo a su asunción como senadora y al «papel» que llevará adelante en la Cámara alta.

Mientras a Macri lo acusó de ser «el verdadero responsable de una organización política y judicial para perseguir a la oposición», a Bonadio lo acusó de llevar adelante «una persecución inédita en tiempos democráticos» y calificó su accionar de «exceso y desvarío judicial».

«Durante dos años no hubo ningún pedido, ahora hablan de ‘traición a la patria’. Es un intento de disciplinamiento, tal vez especulando con bajarme el precio, demostrarme que si hablo estoy amenazada: ‘si se porta mal le damos el desafuero'», graficó Cristina y enfatizó: «Me quieren callada y con la espada de Damocles sobre el cuello».

En esa línea, dijo que se busca «asustar e intimidad, para disciplinar en un momento en el que se debaten en el Congreso normas que van a impactar en los jubilados y los trabajadores».

La ex presidenta agregó que en la causa el juez Bonadío dijo que los atentados a la Embajada de Israel y la Amia «fueron calificados como un acto de guerra para que curse la figura de traición a la patria» y agregó que «asimilan así dos atentados terrorista a actos de guerra».