En los últimos tiempos estamos viendo con sorpresa el surgimiento de un nuevo segmento de pacientes, a los cuales podría catalogárselos como los divorciados, porque tienen en común una situación afectiva adversa que desemboca en el deseo de un cambio físico. Quizás esto siempre existió, pero en mucho menor medida. Hoy, en cambio, con el acceso a la información, son muchos los pacientes que en el boca a boca -personal o vía internet- se recomiendan pasar por el quirófano tras un conflicto emocional.

Concretamente, son personas de entre 40 y 55 años de edad –tanto hombres como mujeres- que llegan al consultorio en busca de un procedimiento estético, aduciendo motivaciones vinculadas ya sea con su creciente crisis matrimonial como con su divorcio ya consumado.

En otras palabras, se trata de personas que a lo largo de su vida no tenían en sus planes someterse a procedimientos estéticos, pero que una situación sentimental conflictiva les desencadena la necesidad de verse y sentirse mejor.

Pero el reconquistarse a uno mismo no es siempre la única motivación. Entonces, por un lado están los pacientes que quieren cambiar su aspecto para mejorar su autoestima y, por ende, su forma de relacionarse con su pareja de manera tal de intentar salvar su matrimonio y, por otro lado, los que necesitan comenzar de nuevo, en la necesidad de rehacer sus vidas con otras parejas, muchas veces más jóvenes y, por ende, más exigentes en términos estéticos.

Las demandas de hombres y mujeres que están atravesando conflictos sentimentales son muy distintas, pero hay conductas y preferencias comunes, según el sexo de que se trate:

MUJERES: Se enfocan principalmente en la parte corporal. Los procedimientos que más demandan son: lipoaspiraciones, modelado del contorno, glúteos, aumento y/o levantamiento del busto. En un segundo plano les interesa la parte facial, y en este caso solicitan en general métodos complementarios no quirúrgicos, tales como bótox y relleno, o en menor cantidad de casos el lifting, que sí es un procedimiento invasivo más complejo.

HOMBRES: Se preocupan principalmente por el rostro, y más concretamente por las arrugas y las bolsas en los párpados. También hay otro grupo que se anima a la lipoaspiración. Otra gran área es la de trasplante capilar, con una demanda cada vez mayor. En general, el hombre tiende a métodos menos invasivos; se anima menos que la mujer. Por eso, acude mucho al bótox, rellenos u otros métodos complementarios.