Así lo determinó un estudio realizado por la Universidad de Birmingham a quienes les «sorprendió las increíbles similitudes entre ambos compuestos».

Una investigación publicada en la revista Neuroscience and Biobehavioral Reviews, a cargo de un equipo de especialistas de la Universidad de Birmingham, pudo determinar que la oxitocina, conocida como «hormona del amor», afecta a la conducta humana de forma muy parecida al alcohol.

A través de un comunicado de prensa,  estos expertos británicos destacaron que de acuerdo a los resultados de la investigación, «les sorprendió las increíbles similitudes entre ambos compuestos» ya que si bien parecen dirigirse a distintos receptores dentro del cerebro,  provocan acciones comunes en la transmisión del GABA [un aminoácido] en la corteza prefrontal y en las estructuras límbicas. Esos circuitos naturales controlan la forma en que percibimos el estrés o la ansiedad, destacaron.

En ese sentido,  el investigador Steven Gillespie, remarcó: «No creo que llegue un momento en que la oxitocina se use socialmente como alternativa al alcohol, pero es una sustancia neuroquímica fascinante y, aparte de los asuntos románticos, tiene un uso posible en el tratamiento de afecciones psicológicas y psiquiátricas».

Con algo de suerte, esta investigación podría arrojar cierta luz al respecto y abrir caminos que aún no habíamos considerado», subrayó el experto.