La energía eólica no es la reina de las energías limpias. Poco puede hacer frente a la omnipresente energía solar, pero su uso está aumentando de forma exponencial, si bien supera de largo a la fotovoltaica si contamos únicamente la conectada a la red. Sólo en el último año la producción mundial de energía eólica casi se ha duplicado.

Todavía es muy pronto para decir que las energías verdes, con la solar y la eólica a la cabeza, son una alternativa real a los combustibles fósiles. Aunque su uso no deja de crecer a un ritmo increíbles, el carbón y el petróleo siguen siendo la opción más barata, y por ende es, de lejos, la preferida.

De seguir esta pasmosa progresión, sin embargo, la energía eólica podría llegar a considerarse la solución a los problemas energéticos del mundo para producir electricidad libre de carbono, naturalmente, siempre junto con la opción solar.

En 2014, se instalarón alrededor de 51.477 megavatios de nueva capacidad eólica instalada en todo el mundo (más de 50 GW), lo que supone un aumento del 44 por ciento con respecto al año anterior, según datos de la Asociación Mundial de Energía Eólica (WWEA).

De seguir así, en los próximos cinco o siete años podríamos duplicar la capacidad acumulada de energía eólica instalada en el mundo. Actualmente, la potencia total en todo el mundo ronda los 370 GW, frente a los 185 GW de potencia fotovoltaica conectada a la red.