La represión en Buenos Aires, lo que pocos medios mostraron
La represión en Buenos Aires, lo que pocos medios mostraron

Manifestantes, periodistas y hasta personas que poco tenían que ver con las protestas fueron víctimas del uso desmedido de la fuerza policial. Tras dispersar a los violentos, el aparato represivo del estado se encargó de cazar perejiles y desataron su bronca sin medir consecuencias.

El repudio a las escenas de violencia que se vivieron en la Plaza del Congreso, tanto el jueves 14 como el lunes 18 de diciembre, en el marco de la Reforma Previsional impulsada por el gobierno de Mauricio Macri, fue generalizado en todos los medios de comunicación, inclusive este.

Sin embargo, una vez restaurado el “orden” en la misma Plaza del parlamento argentino, hubo escenas de violencia que salieron a la luz a cuentagotas. Desde las redes sociales, numerosos periodistas de medios menores, alineados o no al gobierno, salieron a denunciar lo que vieron con sus propios ojos, luego de que la policía salga a cazar personas por toda la ciudad.

“La policía me disparó a mansalva viendo que soy fotógrafo. Primero tiraron gas. Yo no podía ver nada. Me dispararon 10 balas de goma a medio metro”, señaló el fotógrafo Pablo Pirovano, de Página 12.

Algo similar ocurrió con Agustín Gulman, periodista de BigBang News, que surió también los disparos a quemarropa cuando sólo se limitaba a filmar en vivo, para las redes sociales, lo que estaba ocurriendo.

No solo los periodistas sufrieron el uso desmedido de aquellos que están supuestamente para protegernos. Hasta usuarios del subterráneo de la Ciudad de Buenos Aires fueron víctimas de los gases lacrimógenos, disparados a mansalva por toda la ciudad:

También algunas personas que no estaban haciendo desmadres fueron salvajemente violentados por la policía de la Ciudad. Como este jubilado que se acercó a la zona del Congreso a reclamar y quedó en medio de la cacería. Dos efectivos policiales no tuvieron piedad y no sólo le tiraron gas pimienta, sino que también lo golpearon con sus palos.

No fue el único jubilado que sufrió la mano dura de las fuerzas enviadas por el ministro de seguridad de la Ciudad, Martín Ocampo. Una camioneta de la fuerza comunal se encontró en medio de manifestantes pacíficos y no tuvo mejor idea que atropellar a un pensionado, para desatar la furia de los otros y así justificar la represión:

Finalmente, la escena más salvaje se dio en otra de las calles aledañas al Congreso, en medio de la cacería. Un joven de 19 años quedó tendido en el piso tras ser agredido por las postas de goma. Totalmente indefenso, fue brutalmente arrollado por una de las motos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.

Mientras era atendido por otros manifestantes y los medios trabajaban en el lugar para documentar lo sucedido, otra moto con dos efectivos policiales pasó a baja velocidad y agredió a uno de los presentes.

Estas fueron algunas de las situaciones repudiables llevadas a cabo por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, que por orden de Martín Ocampo reprimió duramente a todo aquél que se manifieste en contra de la Reforma Previsional.

El jueves Gendarmería, y el lunes la Policía de la Ciudad, fueron los encargados de sitiar y aislar el Congreso para que los diputados oficialistas y sus aliados lleven a cabo una acción que el propio gobierno de Mauricio Macri había dicho en campaña que no iba a realizar. La mentira tiene patas cortas.