Ya resulta casi normal leer algunas palabras escritas de esta forma: “abia, tb, dps, ak, de ves en cuando, debe a ver llovido, etc.”. Las faltas de ortografía y mala escritura es un problema gramatical que fue acrecentándose en los últimos tiempos.

Según estudios realizados por la UNESCO, 7 de cada de 10 alumnos presentan errores ortográficos. Errores que, muchas veces, provocan que una oración fuera de contexto pierda sentido, o sea ambigua.

Si tuviésemos que pensar cuál es el la raíz de esta problemática, inmediatamente acusaríamos a las instituciones educativas. Esto abarca, quizás, un problema aún mayor: las instituciones educativas, actualmente, funcionan como contención social y emocional para los alumnos. Entonces entenderíamos que el colegio tiene otras funciones. Ya no se trata de enseñar simplemente, sino más bien de educar, contener, entender, insertar, etc.

 Está comprobado que con la invasión cibernética los adolescentes pasan mucho más tiempo escribiendo. Sin embargo, el chat, el msn o whatsapp  exigen respuestas rápida, instantáneas, que demandan el uso de abreviaturas.

Si bien la relación de la institución escolar y las tecnologías siempre generó tensiones y zonas de choque, estas y futuras investigaciones permiten abrir espacios para reflexionar sobre el impacto de estos asuntos en el contexto educativo.

Julia Galliano