Son las habitualmente utilizadas en aquellas personas que buscan reducir la grasa corporal. Sin embargo, no todo lo que brilla reluce. La verdad sobre el uso de estos reductores. 

Las fajas reductoras son utilizadas, sobre todo, por personas que practican deporte con el fin de reducir la grasa corporal. En la mayoría de los casos, están fabricadas con materiales, como el neopreno, que proporcionan calor en la zona del abdomen y la parte lumbar. Los beneficios que dicen brindar, no serían del todo ciertos.

Según confirman los especialistas, el calor que se acumula en la zona «es el que ha dado a estas fajas la fama de ser reductoras de cintura y servir para acabar con la grasa localizada». Esto es parte del mito presente en toda regla, ya que la grasa por sí sola no se quema ni desaparece.

El uso de fajas reductoras colocadas en la cintura o abdomen al momento de hacer deporte, impide que la piel pueda transpirar como realmente debe. El calor producido es lo que nos hace sudar y hacer que perdamos gran cantidad de líquidos,  además de acabar con muchas toxinas. «Pero en ningún caso este calor hará que la grasa se elimine, ya que la única manera de conseguirlo es a través del ejercicio físico y de la dieta», indican los expertos.

Sus efectos pueden hasta ser contraproducentes ya que no solo la faja no ayuda a perder grasas, sino que además, al tratarse de una prenda ajustada al cuerpo, puede ser todo un inconveniente, dado que la presión que ejerce en nuestro cuerpo resultaría un impedimento a la hora de mantener una circulación sanguínea adecuada.

Con todo, si bien el uso de fajas reductoras contribuye a mejorar la posición corporal, no aseguraría ninguna reducción de grasa localizada.

Para lograr resultados, los especialistas recomiendan mantener dietas saludables y realizar deporte periódicamente, como las dos actividades principales que impulsarían verdaderamente efectos sobre la balanza corporal.