El técnico informático Diego Lagomarsino declaró a través de un escrito que fue presentado por su abogado Maximiliano Rusconi que la mitad de su sueldo en la UFI AMIA se lo quedaba Alberto Nisman.

Según esta declaración, la mitad de los 41 mil pesos mensuales que percibía por mes, Lagomarsino los depositaba en una cuenta en los Estado Unidos, de la que era titurar y que compartía con la madre y la hermana del fiscal, y de la que Nisman era apoderado, es decir, que podía mover los fondos.