No sólo los chinos han calificado la conducta de la Presidenta de la Nación como errática e irrespetuosa hacia los nativos de su país. Ahora, la revista norteamericana The New Yorkerelevó la crítica un poco más allá; y -aunque a los argentinos ya no nos sorprende- el rumor de que la primera mandataria no gozaría de óptimas condiciones de salud mental ha comenzado a recorrer el mundo.

“Después de su declaración en Beijing, Kirchner trató de jugar con un tuit (…) pero, si bien es tentador pensar que ella puede estar sucumbiendo a las presiones del momento, ha habido señales por años de que Cristina estaría operando a media máquina”, publicó hoy la revista, en un artículo titulado “Las desventuras de Cristina en China”.

La revista también hace mención de los Wikileaks, aquellos cables filtrados en 2010 que hicieron preguntarse a los diplomáticos norteamericanos acerca de la salud mental de Cristina y sobre “si consumía o no algún medicamento”. Paralelamente, aquel fue el año en el que nuestra presidenta realizó un comentario desafortunado acerca de “hacer desaparecer” algunos diarios en un país que aún lucha por resolver su pasado de desapariciones políticas.

Pero la crítica no se encuentra específicamente dirigida a su persona, sino también, a su gestión: “Hasta hace poco, el comportamiento disfuncional de Kirchner llamaba la atención de poca gente. Pero, con su torpe hablar, ella está evolucionando más plenamente en una Chávez argentina que coloca al poder antes que el país, confunde la teoría de la conspiración con la política y se refiere a la diplomacia como un inconveniente”, opina la revista.

Esto sólo demuestra que las malas decisiones que Cristina Fernández ha tomado a lo largo de su gestión no sólo son abucheadas por los diarios de la oposición nacional, sino también, por los ojos de la prensa internacional. No es casual entonces que la muerte del fiscal Alberto Nisman haya reforzado aún más la sensación de inoperancia de esta democracia delegativa.