En las arenas del Atlántico pareciera imponerse una tendencia que, hoy por hoy, ya es moda. Y esa moda es la del “vale todo”, aunque con la implícita obligación de que en ese “todo” se impongan, para garantizar el estilo, materiales nobles y cero estridencias.

Así, se ven túnicas, prendas tejidas, muchos flecos, maxivestidos para un look “boho”, pero también minishorts, crop tops, caps de colores y zapatillas.

Pero también aparecen el cuero, las tachas, yute, encaje y hasta ponchos.

Es, como se dijo, la moda del vale todo, pero, como dicen ellas, “con un criterio fundamental, que sea de buena calidad. No importa que sea de la temporada pasada ni hace falta tener la última creación de la firma favorita, porque la verdad es que se usa todo, y en ese sentido para muchos es un alivio para los bolsillos”.

En ese marco, abunda el color, las flores, la seda y los vuelos, de buena confección y materiales nobles, y sobre todo muy femenino.

“Lo que se está viendo mucho es el vintage -cuentan desde una boutique de Pinamar- pero además a las chicas no les importa seguir el último grito fashion, sino que lo que buscan es conseguir el look que quieren, y eso es justamente estar a la moda”.

Como novedad, aparece el cuero. Hay pantalones, shorts, minis y camperas. “Está de re moda”, dice la boutiquera.

En la playa, algunas llevan bikinis verde fosforescentes con voladitos en el corpiño y bombachas altas calzadas en las caderas, y otras llevan vestidos de gasa semitransparentes amarillo flúo.

Ellos, más sencillos, shorcitos cortos y arremangados, si es posible con algo fosforescente, lunares pequeños o estampados de palmeras y sandías.