«Permiso para despegar, pista 10, TransAsia 235… Mayday, mayday, desperfecto en motor.” Ésas fueron las últimas palabras que intercambió el piloto del vuelo 235 de TransAsia, que ayer se precipitó al agua con 58 personas a bordo, con la torre de control, durante los efímeros dos minutos que duró el viaje antes de la tragedia, según confirmó la Administración Aeronáutica Civil de Taiwán como auténtica.

«Mayday» es una llamada de emergencia internacional. Un «desperfecto en un motor» hace referencia a llamas que se extinguen en la cámara de combustión del motor, de forma que se apaga y deja de propulsar la hélice. Las causas de este fallo podrían incluir una falta de combustible u obstrucción por ceniza volcánica, un pájaro y otro objeto.

Sin embargo, imágenes de video sobre los últimos momentos del avión en el aire tomadas el miércoles por cámaras en automóviles no parecen mostrar ninguna llama mientras el aparato se inclinaba pronunciadamente, con las alas casi en posición vertical, golpeando el puente de una carretera antes de caer al río Keelung.

Las acciones de los pilotos en los últimos momentos del vuelo han llevado a especular que intentaron evitar edificios de gran altura siguiendo la línea del río y luego giraron bruscamente, cayendo en el agua en lugar de en tierra. La autoridad de aviación de Taiwán dijo que no tenía pruebas de eso.

El alcalde de Taipei, Ko Wen-je, calificó al piloto Liao Chien-tsung -con más de 4900 horas de vuelo- de héroe por haber evitado estrellar el avión contra edificios o importantes infraestructuras. El avión se precipitó al río ayer tras perder altura por causas desconocidas y golpear un viaducto, pocos minutos después de despegar con dirección a la isla de Kinmen, a escasos kilómetros de la costa china.