Lázaro Báez, detenido e imputado en una causa por lavado de dinero durante la gestión kirchnerista, llegó poco después de las 7.30 a los tribunales del barrio porteño de Retiro.

En penumbra, el empresario K entró rodeado de fuerzas especiales, con chaleco antibalas y casco. A las 11.15 está prevista la audiencia con la Cámara Federal.

Su hijo Leandro Báez también presenta un escrito en las próximas horas. El mismo será una «ampliación» de su última declaración, en la que pedirá que se investiguen las conexiones de los teléfonos celulares del juez Sebastián Casanello con el de la expresidenta Cristina Kirchner.

Lázaro apuntará también a los nexos de Cristina y el magistrado. El acusado le pidió la audiencia a los camaristas Horacio Cattani, Eduardo Farah y Martín Irurzun antes de que resuelvan si confirman o no el procesamiento y la prisión preventiva dictadas en su contra.

En tanto, el juez federal Sebastián Casanello intentaba gestiones en Europa en el marco de la investigación por el recorrido de casi 209 millones de pesos que ingresaron a Austral Construcciones –la empresa de Báez- a través de la compañía Helvetic Services Group, supuestamente una empresa fantasma creada por intermedio del operador financiero Federico Elaskar.

La semana pasada, el juez Casanello admitió a la Oficina Anticorrupción como parte querellante en la causa conocida como «ruta del dinero K», por la que está detenido Lázaro Báez.