Ayer estrenó la tercera entrega del grupo de mercenarios que había demostrado que era mucho más que un rejunte de figuras noventosas, esta vez con Patrick Hughes en la dirección. Con algunas caras nuevas y otras que se fueron, intentaran estar a la altura de los dos films anteriores, y vencer a los piratas que filtraron la película semanas antes de su estreno.

La novedad de esta tercer edición es que Sylvester Stallone (Barney Ross y además guionista), el líder de este grupo de mercenarios que viajan por el mundo a los tiros, se dio cuenta que los huesos ya no se curan tan rápido como antes por lo que decide reemplazar a su antiguo grupo de combatientes por unos muchos más ágiles y modernos.

Así es como salen Jason Statham, Dolph Lundgren, Randy Couture, Terry Crews y el recién llegado Wesley Snipes para dejarle su lugar a Glen Powell, Kellan Lutz, Ronda Rousey y Victor Ortíz, lo que obviamente no les cae muy bien a los que estaban antes, pero como es una película de Hollywood todos tienen que terminar en un bar emborrachándose juntos.

Al juntarse todos los personajes al final hace que la clásica batalla épica esté demasiado fragmentada en la pelea que cada uno de los personajes tiene individualmente, por lo que en esos veinte minutos a veces el espectador se olvida dónde había quedado tal personaje.

La salida de Chuck Norris y Bruce Willis la compensaron con la incorporación de Harrison Ford, Antonio Banderas y Mel Gibson, quien se puso en la piel del sangriento Stonebanks, antiguo compañero de Barney que supuestamente estaba muerto pero seguía haciendo de las suyas por Europa del este. Pero por más que lo pinten como la viva imagen del mal y archienemigo del ex Rocky, apenas tres veces están cara a cara, y solo se trompean en el final, dejando algo que desear.

Además no estuvo muy desarrollado el personaje de Banderas, aunque se dejó en claro que es el molesto novato y gracioso del grupo, pero podría haber sido un buen equilibrio entre tanto músculo, botox y testosterona, pero no fue explotado. Así como tampoco las apariciones de Harrison, además de Jet Li y Arnold Schwarzenegger, que parecía que estuvieron solo por ser amigos de Sly.

Lo importante es que ese podría ser el puntapié inicial para muchas más franquicias, como un “Expendables” con estos actores jóvenes o incluso la versión femenina, “The Expendabelles”, de la que ya se viene hablando hace mucho – Stallone quiere a Sigourne Weaver, Meryl Streep, Cameron Díaz y Milla Jovovich – que podría cobrar vida ahora que Ronda Rousey se incorporó al equipo.

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