Mauricio Halek director y guionista de “Guerrero de Norte a Sur”.

Entrevistamos al director por su ópera prima “Guerrero de Norte a Sur” estrenada este año 2019 y de favorables críticas. Sobre el oficio de dirigir en Argentina, sobre la identidad que busca en el cine este país, sobre sus futuros proyectos. Y más.

Este año tuve el placer de asistir al Avant Premiere de una de las películas argentinas de estreno en el INCAA, allá en el cine Goumount en Capital Federal. Yo había visto el triller antes en youtube, había visto incluso el afiche bien estaba editado pero así y todo tengo que ser sincero: no tenía idea de qué iba el film. La temática me era totalmente ajena y por más que haya visto el triller un par de veces para prepararme no podía imaginarme que iba a pasar.

Si. Tenía algo de idea. Sabía de antemano que “Guerrero de Norte a Sur” es un documental. Sabía también que nuestro protagonista se lanza a una competencia nacional de malambo. Y lo tercero, si uno tiene poder de deducción, fue saber que el malambo es una danza autóctona argentina que proviene de la cultura gaucha del interior del país, nacida en La Pampa en el año… ¡1600! Estas, y no más, fueron mis únicas herramientas antes de sentarme a ver esta opera prima estrenada el febrero de este 2019.

Sus directores son Mauricio Halek y Germán Touza. Me llamo la atención la crítica previa. Casi toda positiva. Entre lo mas destacable: “Un film cálido y atrayente” según La Nación. Había algo de paja en el tumulto pero es de esperar de una película que se basa en lo invisible y lo noble, algo que el ignorante y el mediocre desconoce. Pero sobretodo, el termómetro que más sentí vibrar fue la noche de la Avant Premiere con la sala llena y rebosante de aplausos hasta el punto de que el espacio INCAA decidió dejar el film en cartelera un poco más de tiempo de lo estipulado en su sistema de estrenos. ¿Síntomas de un éxito en escala? Posiblemente. Decidí mejor preguntárselo a Mauricio Halek para descifrarlo yo mismo.

Siempre calmo, humilde, de perfil bajo, Mauricio Halek refleja en su forma de ser parte del mensaje que la película tiene para quienes no son despistados. ¿Porqué digo esto? Porque la estructura del film no es en sí el malambo ni la competencia a la que el protagonista -Facundo Arteaga, que no es un actor, sino un malambero profesional- se lanza, sino que la estructura oculta del film son las virtudes del argentino aguerrido. Y es que lejos de ser Facundo un superheroe es en realidad parte de un incesante movimiento estable en nuestra Argentina. Ir, e ir, e ir, e ir, e ir, e ir, e ir. ¿Hay algún mensaje más importante para los argentinos que ese, en este momento de nuestra historia?
En esencia eso fue lo que más me conmovió de la película. No podía dejar pasar la oportunidad de expandir un mensaje así. Volviéndose entonces otro motivo por el cual yo debía entrevistar a Mauricio Halek (desde ahora “MH”) y sacar a flote esa parte invisible que todos los que buscamos mejorar, hacer y crear algo, sabemos sin ninguna excepción.

Por suerte accedió a la entrevista.

TG: Este año estrenaste tu opera prima. ¿Que sensación te dejó tu debut como director en el cine Argentino?

MH: Me dejó una sensación muy hermosa en lo que se refiere al cariño que recibimos de la gente. No esperábamos tanto y por suerte hubo muy buena respuesta.

Pero también aparecieron algunos sentimientos agridulces; aprendimos lo difícil que es la distribución en nuestro país, estrenar en una sola sala, sin publicidad más que el boca en boca y lo que pudimos aportar desde las redes sociales. Una película se llevó 4 años de nuestra vida y creemos que merecía la oportunidad de que en su estreno llegue a un público mayor.

TG: Si, como vos decís, Guerrero de Norte a Sur” tuvo muy buena recepción. Las críticas fueron positivas e incluso el INCAA decidió dejarlo en cartelera por más tiempo de lo establecido primeramente. ¿Sentís que el reconocimiento es justo? ¿Sentís que refleja el trabajo que hay detrás?

MH: Si una pelicula es mala o buena, igualmente necesita más tiempo en cartel y una distribución federal que la acompañe. Nosotros tuvimos la suerte de poder estar una semana más en cartelera, pero son muchas las películas que mueren en su primera semana. Ahora contestando por nosotros, sí hubo mucho trabajo detrás por parte de todo el equipo, y la historia de Facundo Arteaga es muy inspiradora. El malambo en sí, como disciplina, y el Festival de malambo de Laborde, merecen ese reconocimiento.

TG: La película/documental empieza en La Pampa, y vemos el día a día del protagonista en sus pagos. ¿Tu película puede contribuir a generar una conciencia cultural más unificada? Para cualquier porteño o cordobés de ciudad -como ejemplo- el día a día de tu protagonista sería una novedad, algo extraño. Y vos lo mostrás con una naturalidad que nos refleja como cultura -el mate, el asado, el dulce de leche, la siesta, las rutas, las tradiciones gauchas. ¿Tomaste esta decisión adrede o fue parte de la magia del rodaje en forma de documental?

MH: Nos encantaría que pueda aportar aunque sea un granito de arena para generar mayor conciencia cultural. Creo sinceramente que fue un poco la magia del rodaje, como vos bien mencionás. A mi particularmente, el mate, el asado, las rutas…, se me dan bastante naturales porque nací y me crié en Venado Tuerto, Santa Fe; y mi familia vive allá. Son cosas que estimo mucho, compartir un asado con tu familia, unos mates con tu mamá y una buena charla,etc. Nos sentimos muy a gusto registrando estas costumbres Pampeanas porque remiten a ese simbolismo de que en las cosas más sencillas se encuentra lo más bello.

 

TG: Sin ánimos de spolear. Es una película en donde el final no es un final feliz. ¿Qué pensaron cuando registraban el documental respecto a esto? ¿Fue un vuelco negativo o, por el alma que ya tenía la producción de antemano, positivo?

MH: La película dura 73 minutos y el público cuando llega ese momento del final, se emociona. Está con Facundo (Nota: el protagonista del film) y comparte su desgano. Nosotros con Facundo compartimos un año entero, así que imaginate, nos partió como un rayo. Nosotros eramos los hinchas número uno y en ese momento sin importar nuestra procedencia, todos nos sentíamos pampeanos. Luego volvimos a Bs As y junto a Germán entendimos que siempre buscamos retratar la perseverancia que tiene Facundo Arteaga. Un tipo que con 35 años compite contra pibes de 20 años, lo cual físicamente es una locura. Un tipo que ganó el preselectivo de su provincia una decena de veces porque quiere ser campeón en el Festival de Malambo más importante, y que no acepta un no como respuesta. Entonces ahí comprendimos que lo que había pasado es lo que teníamos que mostrar, y que si ganaba o no, ya no era importante. No pudimos tener un mejor final para mostrar su tenacidad.

TG: El ciudadano argentino quizás no es consciente de lo duro que es generar un espacio propio en Argentina (en cualquier frente). Vos perseveraste mucho para poder financiar el film y después perseveraron mucho para poder presentarlo. Acá todavía la mayoría de las cosas siguen siendo tracción a sangre. ¿Qué le dirías a un cineasta o emprendedor que está dando los primeros pasos que vos ya diste?

MH: Qué como bien refleja la historia de nuestra película, lo más importante es hacer, hacer y hacer. No aceptar un no. Siempre nos estamos poniendo excusas: “filma el que tiene contactos, filma el que tiene plata” decimos a veces en el ambiente los que empezamos de cero. Pero yo creo que filma el cabeza dura. Y eso aplica a cualquier disciplina. Hacer lo que te apasiona y probar las veces que sea necesario, y un día, mágicamente sucede.

TG: Película ya estrenada y aplaudida. ¿Qué sigue?

MH: Filmar mi primer largometraje de ficción. Estoy trabajando un guión hace ya un tiempo, así que ahora empieza todo el recorrido de nuevo.

TG: Si ahora vos fueras el protagonista de tu película, si fueras el “guerrero de norte a sur”, ya sabiendo el final del film, ¿tomarías la misma decisión y postura que él?

MH: Si te dijera que no, te hubiera mentido durante toda la nota. Tomaría la misma decisión porque realmente creo que si tenés pasión por algo, hay que quemar todas las naves y darle para adelante.
Un día tiene que llegar. ¿No?