Las teorías psicoanalíticas tienen un gran valor al tratar de entender la naturaleza humana y sus productos culturales en los campos de la literatura, el teatro y en especial, el cine, pero también son invaluables para cada individuo que tiene algún problema o sentimientos y/o conductas conflictivas.

Quienes sufren de ansiedad o depresión severa o crónicas, aquellos que tienen constantes dificultades en sus relaciones de pareja o que no pueden establecerlas, o personas que sienten un vacío inexplicable en sus vidas, se pueden beneficiar de manera muy significativa de un tratamiento psicoanalítico.

El psicoanálisis ocupa un lugar muy complejo en el mundo moderno: tiene mucho que ofrecer para ayudar a entendernos a nosotros mismos y la forma en que nuestra mente funciona – y también nos ayuda a entender mucho acerca de la forma en que operan otras personas.

Cuando Sigmund Freud inventó las técnicas de Psicoanálisis a principios del Siglo XX, pronto advirtió que sus descubrimientos – a través de su trabajo clínico con pacientes- molestaría al mundo. Así fue y aún hoy en día la mención de la palabra «psicoanálisis» provoca una respuesta hostil en mucha gente.

Sin embargo, para todos aquellos con el coraje para continuar -ya sea como pacientes o como estudiantes y estudiosos de la mente humana- al tratar de entender lo que el psicoanálisis les puede ofrecer, obtendrán una recompensa considerable.

El Psicoanálisis, debido a su propia naturaleza, profundiza en el mundo de la mente inconsciente. Opera en base a nuestras experiencias más tempranas -o de cualquier naturaleza- que ejercen influencia en la forma en que nuestra mente se desarrolla y cómo interactuamos con la gente que nos rodea.

Psicoanalistas muy importantes han contribuido a nuestro entendimiento del desarrollo mental y la forma en que los procesos mentales operan y cómo nos ayudan a interactuar con el mundo que nos rodea.

Aunque el psicoanálisis se conecta casi automáticamente con el nombre de Freud, no se habla en la vida cotidiana mucho sobre las muchas teorías y técnicas avanzadas que han surgido del trabajo psicoanalítico terapéutico y la investigación de los últimos 100 años.

El psicoanálisis trabaja hoy en día con pacientes con trastornos tan severos como los trastornos psicóticos, esto se lo debemos a Jacques Lacan, quien ha dejado enormes aportes al Psicoanálisis, a partir de su excelente lectura e interpretación de la obra freudiana, (ya que Freud no veía viable este accionar), y con pacientes con trastornos mucho menos severos o producto de un evento traumático. Actualmente, algunas veces se utiliza la medicación  en conjunto con el tratamiento psicoanalítico mediante la interconsulta con un psiquiatra, dependiendo del motivo de consulta y de la evolución del tratamiento.

Psicoterapia individual:

Trata con crisis personales usando la comunicación y la interacción entre el terapeuta y el paciente. La relación entre ambos es una relación profesional basada en técnicas, estructuras y principios terapéuticos, que tienen como finalidad entender, desarrollar y fortalecer las capacidades del paciente.

Psicoterapia de pareja:

Cada una de las personas involucradas en una pareja tiene una historia personal y familiar. Cuando se establece un vínculo afectivo entre estas dos personas, se presentan desafíos complejos de resolver que pueden detonar en forma de crisis, especialmente cuando la pareja enfrenta situaciones específicas como crisis financieras, problemas de infertilidad, problemas con sus hijos, con la familia política, etc. La psicoterapia de pareja permite a la pareja explorar y abrir nuevas y mejores posibilidades en su vínculo, abrir nuevas y mejores posibilidades de relación, profundizando y enriqueciéndola.

Psicoterapia de adolescentes:

La adolescencia es una etapa que presenta grandes desafíos y problemáticas tanto para los padres como para los hijos. Un proceso psicoterapéutico en esta fase de la vida es una herramienta que beneficia la interacción entre todos los involucrados. Durante el desarrollo del proceso, los jóvenes se sienten identificados, apoyados y comprendidos por otros pero también se les ofrece la oportunidad de crear nuevas alternativas para abordar los problemas de forma diferente y así, crecer hacia la vida adulta con menos conflictos.

Para empezar a hablar de psicoanálisis, ya sea a favor o en contra, hay que comenzar por desechar algunos prejuicios:

– Pesa hoy sobre el psicoanálisis el ser considerado por muchas personas una disciplina antigua, es decir, pasada de moda. En un mundo occidental que produce y consume nuevas psicoterapias vertiginosamente, muchas de ellas de efímera existencia, esta relativa antigüedad implica que si ha subsistido es porque muchas personas han encontrado beneficios en el psicoanálisis a lo largo del tiempo, resultados clínicos incontestables, por lo que podríamos considerar esta extensa trayectoria más como una virtud que como un defecto.

 – Suele confundirse al psicoanálisis con sus atributos externos, ampliamente difundidos por el cine y la literatura: el diván, el analista silencioso, la larga duración del tratamiento. Pero el psicoanálisis puede prescindir tanto del diván como del silencio, y su duración sólo es necesariamente larga en algunos casos, especialmente en aquellas personas que aspiran a ser psicoanalistas. También existen otros tratamientos que los analistas llaman de efectos terapéuticos rápidos, psicoanálisis aplicado o focalizado, psicoanálisis breve, psicoterapia breve de orientación psicoanalítica, según las diversas escuelas y corrientes.

Entonces, ¿qué es lo que diferencia al psicoanálisis de las restantes psicoterapias?:

1 – El psicoanálisis, desde su fundación por Freud, pretende barrer con las rígidas fronteras entre salud y enfermedad. Para él nadie es absolutamente sano ni totalmente enfermo, de lo que se desprenden algunas consecuencias:

a – Para llegar a ser psicoanalista hay que practicar previamente el psicoanálisis en condición de analizante (es decir: paciente), exigencia que no existe en ninguna otra alternativa terapéutica.

b – La relación no se establece entre un terapeuta sano y un paciente enfermo, sino entre dos sujetos humanos, uno de los cuales se haya en posesión de un saber del que puede beneficiarse el otro.

c – El método es el mismo para el paciente sano y el enfermo y, por lo tanto, para cualquier patología.

d – Este método se funda en dos reglas básicas:

– El paciente se compromete a decir todo lo que le pase por la cabeza.

– El analista a escuchar atentamente el decir del paciente, incluyendo narraciones de sueños y ocurrencias aparentemente absurdas, y devolverle sus palabras bajo una nueva luz. A la vez, garantiza que la experiencia analítica tiene sentido, por su propia experiencia y la de sus otros pacientes.

2 – «Desembaracémonos del hombre medio, que no existe. Existen los individuos, eso es todo. Cuando oigo hablar del hombre de la calle, de encuestas de opinión, de fenómenos de masas y cosas de ese tipo, pienso en todos los pacientes que he visto pasar por el diván en cuarenta años de escucha. Ninguno se parece a otro ni tiene las mismas fobias, las mismas angustias, la misma manera de relatar, el mismo miedo a no comprender. El hombre medio, ¿qué es eso? ¿Yo, vosotros, mi portero, el Presidente de Gobierno?»

Esta frase de Lacan, uno de los popes del psicoanálisis, manifiesta claramente la apuesta por el individuo que lo caracteriza. En una época que casi todo el mundo dice individualista, los individuos son agrupados por la psiquiatría en dos grandes grupos: sanos y enfermos. Y los enfermos son a su vez subdivididos en múltiples síndromes. Muchos pacientes se presentan diciendo de sí mismos: soy un TOC, o un  Bipolar, como si ese dato resumiera su individualidad. Estos diagnósticos pueden ser de utilidad para el psiquiatra, porque lo orientarán en su elección de medicación.

Esto no quiere decir que el psicoanalista no realice diagnósticos según su propia nosología, sino que su tratamiento se fundamentará en interrogar al paciente sobre las causas de su propio sufrimiento, no sobre un diagnóstico ni sobre un protocolo.

3 – Por lo tanto, una de las singularidades del tratamiento psicoanalítico y, en general, psicodinámico, será la ausencia de protocolo, es decir, de pasos prefijados.

4 – Estas singularidades hacen que el psicoanálisis haya sido casi siempre (excepto escasas excepciones) extraoficial.

«Sólo cuatro cosas pueden cambiar nuestras vidas: los sueños, el sufrimiento, el amor y el análisis.»

 Julieta Retamar