Los referentes de los sindicatos del transporte se reunirán hoy en la sede central de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), en el barrio porteño de Once, para definir la fecha y la modalidad de la protesta que activarán la semana próxima, en reclamo de un plus salarial por la inflación y de cambios en el impuesto a las ganancias .

Antes de la cumbre, el titular de la UTA, Roberto Fernández, pidió que el Gobierno «reflexione» para evitar «un paro» de los gremios de transporte. «No puedo adelantar si va a haber una medida de fuerza de paro o no. Esperemos que en estas horas el Gobierno tome buenas decisiones para que el paro no ocurra», señaló Fernández.

La protesta de la semana próxima podría afectar el normal funcionamiento de los servicios de los colectivos urbanos, ómnibus de larga distancia, vuelos internacionales y de cabotaje, ferrocarriles y la actividad portuaria. Como no hay unanimidad para convocar a un paro general, los gremios definirán una jornada de asambleas simultáneas. La intención será alterar los servicios sin activar una huelga.

Esta mañana, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich , pidió «comprensión» a los gremios del transporte, al recordar la inversión «significativa» que realiza el Gobierno en el sector. Además, remarcó que las demandas salariales que plantearon los sindicatos el lunes pasado durante la reunión con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, están siendo «analizadas» por las autoridades. «Nosotros estamos siempre abiertos al diálogo», apuntó.

El funcionario advirtió que «el Gobierno establece un subsidio y una inversión significativa para garantizar una mejor calidad del transporte». «Debe existir comprensión de parte de los distintos gremios que integran el sistema de transporte de la Argentina, en virtud del esfuerzo que hace el Estado», consideró.