Tras el desalojo que habían sufrido en el 2013, los puesteros volvieron a tomar las veredas que rodean la estación de ferrocarril.
Cientos de puestos ambulantes volvieron a ocupar las calles del barrio porteño de Retiro, ofreciendo productos electrónicos, accesorios y comida. La venta ilegal en la zona había sido erradicada en octubre de 2013,  por orden del Gobierno de la Ciudad pero los vendedores  volvieron a ocupar el sitio sin pagar ningún impuesto por la actividad y afectando a los comercios de la zona.
 
Al respecto, el ministerio de Espacio Público porteño señaló que los vendedores no cuentan con la colaboración de la Policía Federal. Sin embargo, los comerciantes perjudicados por la actividad ilegal tienen otras versiones.
 
«Si viene una inspección ya están avisados. Hay uno o dos de Espacio Público que vienen todos los días y hablan con todos éstos. Cuando viene la camioneta ya no queda nadie; algún arreglo hay», expresó al diario La Nación, Ignacio Villar, a cargo de una panadería. «En realidad, los manteros nunca se fueron, desaparecen unos días, pero siempre vuelven», señalaron otros vecinos.
 
Ante la creciente actividad producida por la venta ambulante, pequeños y medianos empresarios del comercio reclamaron esta semana al Gobierno porteño que declare la emergencia del espacio público.
 
La petición fue realizada por la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba), entidad adherida a Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) por el «el incremento descontrolado de la venta ilegal en calles y avenidas».