Mara Macbel es el seudónimo de Macarena Ferreira Blanco. Nació un frío mes de diciembre de 1985 en Sevilla (España) y es la pequeña de su casa, aunque casi siempre ha sido la primera en todo.  Felizmente casada con su marido y su hipoteca (con esta última no tan felizmente), vive en un pueblo del Aljarafe sevillano acompañada de sus cuatro perras y espera ilusionada la llegada de su primer bebé.

Independiente, metódica y algo impulsiva, estudió gestión administrativa y marketing comercial, y ejerce en ambas ramas desde que comenzó su carrera laboral y en la actualidad se dedica a la atenciónpersonalizada en una tienda de productos del descanso.

En Mayo del 2013 se embarcó en su proyecto: Bookceando Entre Letras, un espacio que administra con mucho cariño y dedicación, en el que reseña y habla sobre las novelas de los autores que lee habitualmente.

De ahí nace su apodo Macbel, y allí mismo es donde dio a conocer su primer relato, Un sueño llamado Valentina, lo que la llevó, gracias al apoyo que recibió, a seguir escribiendo su continuación. Su primera participación literaria de manera pública fue en diciembre del 2014, en la antología Sinfonías de Navidad, junto con otros catorce estupendos compañeros. Y su primera novela, Descubriendo a Valentina, vio por fin la luz de manera autopublicada, tras muchas horas de modificación y cambios el 15 de mayo de 2015, y ahora se reedita en el sello Zafiro.

Cuando descubres que tu vida no te satisface; cuando piensas que no estás sacándole todo el jugo que te podría dar… entonces, en ese momento, tienes que pensar en reconstruirlo todo y, en especial, en reconstruirte a ti misma.

Valentina ha temido esa decisión durante los últimos años, en los que ha estado viviendo una vida con la que, a priori, debería estar satisfecha, pero con la que jamás se ha sentido completa.

La aparición inesperada de una persona de su pasado la ayudará a dar el paso necesario para despertar en ella su parte más íntima y real: su verdadera identidad, anulada durante demasiado tiempo como para que resurja con la fuerza que le permita afrontar su futuro inminente.

El apoyo de sus amigos será indispensable para no desviarse del camino trazado, para no tropezar y salir huyendo de las incertidumbres. Pero ¿no es necesario caer para poder levantarse? ¿Y si el desvío en el camino trazado fuese en realidad el camino hacia la felicidad de Valentina?? Te invito a descubrirlo.