El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presenta la primera exhibición retrospectiva de la artista argentina Marina de Caro. Inaugura el miércoles 29 de abril a las 18 hs.

Marina De Caro: Contra la gravedad es la primera retrospectiva de Marina De Caro después de más de treinta años de exitosa trayectoria. La exposición cuenta con la curaduría de Victoria Noorthoorn y Javier Villa y se desarrollará en dos grandes salas del museo. Exhibirá dibujos, pinturas, esculturas y gran parte de sus trabajos que han sido mostrados a nivel internacional en bienales, galerías de arte, museos y exhibiciones tanto colectivas como individuales. Junto a este recorrido por su obra, la artista presenta una impactante instalación planeada durante meses y producida por el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

Primera sala: la retrospectiva

En la sala de planta baja del Moderno se desplegará una visión retrospectiva sobre el trabajo de De Caro, que reunirá más de 100 obras de distintos períodos.

Victoria Noorthoorn, directora del Moderno y curadora de la exposición, cuenta que “se despliegan, como en un acto de magia, cientos de dibujos creados por la artista durante los últimos 30 años, en los cuales el espectador podrá apreciar su versatilidad para ir y venir entre técnicas, cualidades de líneas, indagaciones sobre el color, exploraciones de vacíos y silencios. Se suceden, a través de ellos, múltiples narrativas, que en la sala presentamos como constelaciones de universos abiertos y permeables”.

La exposición permitirá adentrarse en la obra de Marina De Caro y transitar una propuesta artística que se desarrolla de manera expansiva y analiza las posibilidades que ofrecen el arte y la imaginación. “Es este universo de libertad propio de los procesos de búsqueda y experimentación de De Caro el que hemos elegido para presentar a la artista a través de su primera retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires” cuenta Victoria Noorthoorn.

En el centro de la exposición, tres enormes dibujos de trazos rápidos realizados a carbonilla y pastel tiza, dejan entrever el movimiento rítmico de una figura de otro tiempo o de otro mundo. ¿Un chamán? ¿Un protagonista de un ritual? ¿Una aparición? Ataviado con un espléndido manto, la figura es hipnótica. Su manto se despliega, con los brazos abiertos, incorporando al mundo, y se vuelve a cerrar, se repliega protegiéndose y llevando consigo sus saberes. “En De Caro, el dibujo es puro movimiento y transformación. Ocupando el espacio del papel, sus figuras se delinean unas tras otras, mutando, transfigurándose a cada paso y transformando al ser humano, abriendo posibilidades de metamorfosis, de conjugación y unidad, de desvanecimiento, de desaparición y reaparición”, explica Victoria Noorthoorn.

La transformación en De Caro responde a su interés por la comunión, por la posibilidad de fundirse en un todo mayor, aquel lugar de la utopía que De Caro siempre revindica, buscando generar una nueva sensibilidad que tenga consecuencias tanto emocionales como sociales. Tal es el caso de las obras que De Caro presentó en la 11ª Biennale de Lyon (2011): dibujos de gran formato y esculturas monumentales de yeso y tejido que denominó Hombres semilla o el mito de lo posible. La artista indicaría: “Por razones que tienen que ver con el azar y la intuición, me encontré con que esas estructuras de yeso son como semillas gigantes de las cuales nacen entidades que tienen una cualidad orgánica y humana. Pensé entonces que eran hombres semilla, metáfora de un hombre nuevo en un estado de renacimiento, que puede volver a aparecer cada vez con otra manera de hacer las cosas.”

Estas esculturas y la gran mayoría de sus dibujos delinean los conceptos fundamentales en la obra de De Caro: la preocupación por la liberación del ser más íntimo del hombre, la liberación de las ataduras, la expansión del individuo mismo, la potencial comunión con los demás hombres de la sociedad.
A lo largo de la retrospectiva, distintos proyectos de la artista –como Los trabajos y los días contra horas reloj (2007), Domingo X027 (2001), Tragedia Griega (2005) o Turista en un agujero negro (2011), entre otros- se entrelazan y dialogan a través de diversas secuencias de dibujos en los que el color es otro gran protagonista. El color aparecerá una y otra vez en la obra de la artista, siempre refinado, siempre indagando y resistiendo o subvirtiendo las lógicas que puedan existir. Estos dibujos dialogan, a su vez, con otras series donde el negro comienza a predominar, entre las que se incluye, entre otras, a la serie de Retratos (2013 y 2014). . En estos dibujos, la artista delinea ferozmente una serie de rostros encarcelados dentro de rejas de trazos que se suceden, anulando la posibilidad misma de aparición de las figuras. Algunas de frente, otras de perfil, su mirada se anula. Pareciera que las figuras gritan en silencio.
Sobre el uso del negro en De Caro, Noorthoorn explica: “Antes o después o en diálogo con el color, está el negro. (…) Aquel negro que es la posibilidad de todos los colores y que simultáneamente los niega, furioso, a todos. ¿Qué se esconde detrás del gran negro de De Caro, que jamás vemos? ¿Será, quizás, el infierno? Quizás el negro sea el color que subyace siempre en el universo de De Caro, y quizás el color –todos los colores– sea su principal herramienta para exorcizarlo”.

Segunda Sala: Horizonte de Sucesos y Universalísimo

En el 2° piso, el espectador podrá ingresar en lo más actual del mundo de De Caro constituido por una gran instalación inédita que refuerza la idea de la experiencia entre el público, el arte y el espacio expositivo. La misma se compone de dos piezas de gran volumen –Horizonte de sucesos y Universalísimo – que fueron producidas por el Moderno.

Horizonte de Sucesos es un gran volumen negro que ocupa más de 150m2, al menos la mitad del espacio. Es una escultura blanda cuyo interior se encuentra vedado: es difícil percibir aquello que guarda más allá de alguna sombra o el recorte de un objeto que toca los límites internos de ese nuevo espacio. La obra contiene dibujos, pinturas, esculturas y objetos creados por De Caro en las últimas décadas. De este modo, la artista presenta y oculta, resignifica su propia historia y da vuelta su retrospectiva tornándola enigmática. “Plantea una reflexión acerca del museo y de lo que es una exposición misma, dirigiendo la pregunta hacia el espectador: con este gesto, la artista vela su propia obra y pone en el centro de la escena al sujeto que percibe y a la experiencia que éste construye. Abre un espacio para la imaginación y la producción de nuevos sentidos invitando al público a traspasar los límites de lo que ve. Al ocultar los objetos inquieta los modos de ver y libera al sujeto para que construya su propia ficción”, dice Javier Villa, co-curador de la exposición.

El gran impacto físico y emocional que provoca la presencia negra se complementa con un minucioso trabajo de combinaciones cromáticas. En Universalísimo, De Caro esmaltó centenares de baldosas cerámicas de diversos colores. La obra invita a que el espectador la pise, la camine, la observe desde arriba, en la quietud y el movimiento, como un paisaje ubicado en un sitio insólito, que cambia a cada paso. Propone un recorrido sin un destino prefijado, o donde el destino es la experiencia misma de caminar en contacto con el color y la obra.

El piso de cerámicos parte de unos bocetos a pequeña escala, acotada y precisa. De Caro va componiendo una cuadrícula de colores como si fuera reconstruyendo su lenguaje, a la vez que lo desarma al llevarlo a un grado cero con el volumen negro. Es una reconstrucción hecha célula por célula, color por color; un registro introspectivo pero de cierto automatismo, liviano sin dejar de ser concentrado. Es un momento emocional de distinto calibre al de esa expresividad fuerte y catártica de sus grandes dibujos. Es un pequeño ejercicio que se expande y se transforma en un posible camino que, luego de negar y desarmar sistemas y categorías, nos hace salir a andar de nuevo.

Perder la gravedad

Contra la gravedad, el titulo de la exposición, señala la posibilidad del arte de doblegar la fuerza que nos mantiene en el suelo, de poner al sujeto a practicar ejercicios para lograr una perspectiva aérea, más libre e irreverente “Trabajo para poder perder la gravedad de la ley que es la que nos impide salir volando”, dice Marina De Caro.

Esta gran retrospectiva es un hito en la trayectoria de De Caro y un momento altamente significativo para la actual programación del Moderno. Una vez más el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires otorga la visibilidad que amerita un gran artista argentino luego de más de veinte años de producción sostenida. Luego de las exposiciones dedicadas a Graciela Hasper, el grupo ABTE, Sebastián Gordín y Fabio Kacero, el Moderno honra a una gran artista argentina que ha influido de manera sustancial en su propia comunidad artística y sobre todo entre los jóvenes, permitiendo al gran público y a sus pares conocer más profundamente una producción que nunca antes pudo contemplarse en su integridad

Marina De Caro: Contra la gravedad será acompañada, además, por un catálogo que recorre toda la obra de la artista en más de 350 páginas. Esta publicación vendrá a llenar un vacío significativo, en tanto no existe hasta hoy un catálogo retrospectivo sobre la obra de Marina De Caro. El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires continúa también así, desde su política editorial, cumpliendo con la tarea de producir conocimiento y difundir lo mejor del arte argentino.

Dirección:
Av. San Juan 350 (C1143AAO), CABA.