El área Sección Protección Familiar de la Policía Metropolitana detuvo a un hombre de 56 años por abusar de su hijastro menor de edad. El procedimiento se llevó a cabo en la vía pública sobre la calle Jorge Newbery 4300, en las inmediaciones del Cementerio de la Chacarita.

La investigación se inició por orden del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 40, a cargo del Dr. Rodolfo Carlos Cresseri, luego que la abuela de la víctima se presentara a realizar la denuncia penal por abuso sexual en nombre de su nieto.

La causa comenzó cuando un chico menor de edad se escapó de su casa y fue hacia el hogar de su abuela materna, a quien le pidió vivir allí a partir de ese momento. Al día siguiente, el niño sufrió un accidente doméstico y se lastimó uno de sus brazos por lo que recibió atención sanitaria en el Hospital Gutiérrez. Allí, a raíz de un comentario que le realizó al médico, también fue entrevistado por el equipo interdisciplinario de psicólogos, quienes le recomendaron a su abuela que se dirija a la Defensoría Zonal de Palermo ya que habían observado un comportamiento peculiar en el niño. Cabe aclarar, que no le dijeron los motivos precisos, sólo una vez que tuvieran la certeza se lo iban a informar.

Luego, el menor fue citado por los especialistas a la Cámara Gesell donde durante una serie de encuentros con los psicólogos sintió la confianza necesaria y comenzó a relatar los sucesos aberrantes por los que había pasado. En las charlas contó todo tipo de vejaciones que sufrió, las diferentes formas en que fue abusado sexualmente, que fue golpeado en reiteradas oportunidades y que lo obligaba a ver películas pornográficas. Además, dijo que todo esto sucedía cuando su madre se ausentaba para visitar al hermano que se encontraba preso en la cárcel de Devoto.

Asimismo, mientras avanzaban en los encuentros el niño comentó que era amenazado de muerte constantemente, “si no haces lo que te pido te voy a mandar a matar con gente que conozco en la cárcel”, aseguró que le decía. En una oportunidad, buscó ayuda en su madre pero ella no le creyó y fue contraproducente, ya que resultó golpeado con una notebook en su cabeza por parte del padrastro. Por este motivo, y porque ella tenía severos problemas de adicción a las drogas, la tenencia fue otorgada judicialmente a la abuela.

“Abu, no te puedo contar porque me da vergüenza”, le decía su nieto; hasta que de apoco fue tomando valor, perdiendo el miedo y le fue confesando otras de las atrocidades que sufría. En este sentido, también le contó que sus primas tenían que irse de la casa porque les iba a pasar lo mismo. La justicia ordenó a un equipo interdisciplinario que de manera inmediata entreviste a las chicas. Además, otorgó a la abuela de la víctima la tutela de ellas para mantenerlas a resguardo. Una de las niñas, confesó que había sufrido un intento de violación pero que había logrado escapar, y que fue asistida por una vecina ya que se encontraba en la calle desnuda de la mitad del cuerpo hacía arriba.

En última instancia mediante un cruzamiento de información ente las versiones del chico y la abuela, los psicólogos, la policía y la justicia determinaron que el padrastro también utilizaba al niño cuando se dedicaba a la venta de estupefacientes. “Me hacía poner en la mochila unos frascos con polvo blanco para llevárselos a unas personas”, relató el menor; y luego la abuela confirmó que esos hechos ocurrían alrededor de las dos de la madrugada.

Por otra parte cabe destacar, que el imputado tenía seis causas judiciales por venta de estupefacientes y usurpación entre el año 2003 y 2014.

Con todas las pruebas recabadas por el equipo interdisciplinario, declaraciones de testigos e investigaciones policiales el juez Rodolfo Carlos Cresseri libró una orden allanamiento y captura.

Finalmente, el imputado fue detenido y trasladado de inmediato a la Unidad 28 del Servicio Penitenciario Federal donde quedó a disposición del juzgado interviniente.

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