La guerra, ese absurdo juego de hombres que subestima el coraje femenino, ha pecado esta vez de prejuiciosa. Y eso es porque a la combatiente kurda Narin Afrin se la ha identificado como la mujer que lidera la resistencia contra los yihadistas en Kobani. No está claro si la guerrillera que ha sido fotografiada últimamente empuñando todo tipo de armas y vigilando el frente con unos prismáticos es realmente la líder de la resistencia kurda, pero las imágenes han dado la vuelta al mundo.

En realidad, los comandantes en la ciudad sitiada son varios (el Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha identificado al menos a otro, llamado Mahmud Bharkoban), pero el caso de Afrin –cuyo verdadero nombre es Mayssa Abdo– es el más llamativo.Sus compañeros la definen como “culta, inteligente y flemática”. “Se preocupa por la salud mental de los combatientes y se interesa por sus problemas”, afirma el guerrillero MustefaEbdi, originario de Kobani.

Afrin pertenece a la guerrilla kurda del PKK, que lleva cuatro décadas operando en Turquía contra el Ejército turco. En ella se aprecia el igualitarismo y las guerrilleras participan en acciones bélicas codo a codo con los hombres. Son varias las combatientes que han alcanzado puestos prominentes dentro de la organización, como la comandante Sakine Cansiz, una de las tres militantes kurdas asesinadas en París el año pasado.

De este modo, cuando el PKK llevó su experiencia al norte de Siria para crear y entrenar a las milicias YPG, se formaron batallones femeninos que no tardaron en entrar en combate. Se cuenta que entre los miembros del Estado Islámico se difundió la idea de que si morían a manos de una mujer les quedaría vetada la entrada al Paraíso. Por eso, en las primeras batallas salían despavoridos en cuanto aparecían las guerrilleras. Hasta que el imán de Raqqa se vio forzado a emitir una fatua tranquilizando a los yihadistas.

Mucho han cambiado las cosas desde entonces. Los islamistas ya no huyen de estas luchadoras, que se enfrentan a un terrible destino en caso de ser capturadas. Hace tres días, el EI difundió la fotografía de uno de sus combatientes con la cabeza de una guerrillera que se decía era Afrin. Y aunque ese extremo parece desmentido, el horror de la imagen permanece intacto.