La ofensiva israelí en Franja de Gaza ya ha dejado más de 560 palestinos muertos -muchos de ellos mujeres y niños-, 3.300 heridos y 200.000 desplazados, en momentos en que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el representante de la ONU, Ban Ki-moon, trabajan en El Cairo por un cese del fuego en la región.

Los combates se libran ahora prácticamente casa por casa y por el momento no hay señales de que el conflicto vaya a concluir pronto.

El presidente estadounidense, Barack Obama, se mostró hoy «seriamente preocupado por la creciente cifra de civiles muertos y por la pérdida de vidas humanas israelíes». En una comparecencia en la Casa Blanca, el mandatario afirmó que Israel tiene derecho a defenderse, pero señaló que su Ejército ya infligió «importantes daños» a la infraestructura de la organización radical Hamas.

El primer ministro británico, David Cameron, también expresó su preocupación en este sentido y apeló a Hamas a iniciar conversaciones para acordar un alto el fuego con Israel.

Este lunes hicieron arribo en El Cairo el representante de Exteriores norteamericano, John Kerry, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para participar durante los próximos días en las negociaciones entre israelíes y palestinos de la agrupación radical Hamas. Sin embargo, por el momento Hamas se niega a aceptar la propuesta de alto el fuego planteada por Egipto, mediador actual, y exige una tregua que incluya el fin al bloqueo impuesto desde hace años a la Franja de Gaza por Israel.

El ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon, afirmó que la operación militar en Gaza, que ahora se centra en la búsqueda y destrucción de túneles subterráneos, continuaría «tanto como sea necesario hasta que se complete la tarea y el retorno de la tranquilidad en toda Israel”.