Roberto Marcelo Levingston, el militar sucesor de Juan Carlos Onganía en la dictadura que derrocó al presidente constitucional Arturo Illia, falleció ayer, a los 95 años, en el Hospital Militar Central de Palermo, luego de permanecer internado durante varias semanas. Fue el octavo presidente de facto de la Nación Argentina y su mandato duró menos de un año, desde junio de 1970 hasta marzo de 1971.

Levingston había nacido el 19 de enero de 1920, en la provincia de San Luis. Egresó como subteniente en 1941 y llegó a desempeñarse como agregado castrense en la Embajada Argentina en Washington. Viviendo en los Estados Unidos, ya con el grado de general de brigada, la Junta de Comandantes lo eligió para gobernar al país en reemplazo de Onganía, que acababa de dimitir a su cargo, tras el levantamiento popular denominado “Cordobazo”.

Levingston se enfrentó a un complejo escenario, que tenía como protagonista al peronismo proscripto y en plena resistencia, con grupos partidarios que presionaban por un gobierno democrático y una situación económica en declive.

A los nueve meses de ejercer la presidencia de facto, en marzo de 1971, estalló en Córdoba una nueva protesta social conocida como “el Viborazo” o “segundo Cordobazo”. Cuando Levingston designó como nuevo interventor de la provincia de Córdoba al dirigente conservador Camilo Uriburu, la Confederación General del Trabajo (CGT) convocó a un paro general. En aquel momento, la policía cordobesa se enfrentó nuevamente con estudiantes y trabajadores, provocando una gran revuelta. Uriburu renunció y la Junta de Comandantes dio por finalizada la breve estadía de

Levingston en la Casa Rosada. De inmediato, fue sucedido por Alejandro Agustín Lanusse.
Alejado de la vida pública desde hacía décadas, la noticia de su fallecimiento comenzó a conocerse esta mañana a partir de los avisos fúnebres de los diarios. Sus restos fueron inhumados hoy a las 10 de la mañana, en el panteón militar del cementerio de Chacarita.