La televisión estatal reportó el fallecimiento a los 90 años del rey Abdulá de Arabia Saudí. El anuncio fue leído por un presentador de la televisión local y fue transmitido a los fieles en la Kaaba, una edificación religiosa en La Meca.

Se prevé que su sucesor sea su medio hermano, el príncipe Salman, de 79 años, y quien desde hace poco se hace cargo de las responsabilidades del rey Abdulá.

El poderoso aliado de Estados Unidos que se unió a los esfuerzos de Washington contra la red terrorista Al-Qaeda, buscó modernizar al ultraconservador reino musulmán. Fue probablemente uno de los monarcas más apreciados de la historia de Arabia Saudí. Su popularidad fue, junto a la mano dura de la policía, una de las causas por las que en el reino no se registraron demasiadas protestas durante la Primavera Árabe en 2011.

Abdullah era uno de los hijos del fundador del reino, Abdulaziz (bin Saud). Su fecha exacta de nacimiento se desconoce, pero según las diversas fuentes nació en 1923 o 1924. Tenía 80 años cuando subió al trono en 2005, tras la muerte del rey Fahd. Como príncipe heredero representó en varias ocasiones al rey en conferencias internacionales o visitas de Estado, ya que Fahd estuvo gravemente enfermo durante sus últimos diez años de vida.

A pesar de que el rey es considerado un musulmán sunita devoto y austero, y de prácticamente no haber estado expuesto a la influencia occidental cuando era joven, como ocurrió con otros miembros de la familia real, muchos creían que en sus últimos años de vida era más progresista que la mayoría de los saudíes.

Contra la voluntad de influyentes sabios islámicos, en 2009 fundó la Universidad Rey Abdullah, en la que hombres y mujeres pueden estudiar e investigar juntos. En 2013 incluyó por primera vez a mujeres como miembros del Consejo de la Shura (una especie de Parlamento sin funciones legislativas). De todas formas, para las mujeres sigue estando prohibido manejar y podrían ser castigadas si intentan violar esta medida.