Se dice que es muy pronto para que el país más grande y  pobre de Centroamérica haya empezado los procesos de excavación entre los océanos Pacífico y Atlántico, con el cual pretende construir un canal interoceánico, entrando  a competir con el canal de Panamá, los actos de inicio de obra de este 22 de diciembre saludaron el arranque de una carretera llamada a facilitar el tránsito de la maquinaria pesada que eventualmente debería usarse para el gigantesco proyecto, valorado en US$50.000 millones.

El panorama social que se vive en el país, es de total incertidumbre y sospecha  a la concesión entregada poco más de año y medio al HKND Group, un consorcio internacional con sede en Hong Kong que tiene como cabeza visible al empresario chino Wang Jing.

Según Telémaco Talavera, el vocero de la Comisión Nacional del Gran Canal Interoceánico, el financiamiento de buena parte de la obra y varios de sus proyectos asociados ya está virtualmente garantizado, y la información sobre el tema se hará pública «en su oportunidad».

Sin embargo Octavio Ortega, coordinador del llamado Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, el Lago de Nicaragua y la Soberanía Nacional, que agrupa a los sectores que más activamente se han opuesto a la construcción del canal, los actos no son sino un intento desesperado por intentar convencer a posibles inversionistas de que el proyecto es una realidad a la que vale la pena apostar.

Por lo demás, entre la gente que se opone a la concesión canalera abundan aquellos que están convencidos que la promesa del canal es sólo una pantalla para facilitar expropiaciones de cara a los llamados «proyectos secundarios», que incluyen puertos, vías férreas e incluso complejos turísticos.

A día de hoy, es en la oposición de los pobladores de la anunciada ruta canalera donde más se están acumulando tensiones, y la militarización de algunas de esas zonas para «garantizar el orden» ha hecho que algunos sientan que lo que por el momento está más a la vuelta de la esquina sea violencia, represión y desorden social, las autoridades, sin embargo, sostienen que los nicaragüenses que apoyan el canal son una mayoría.