La visión del presidente Barack Obama sobre el problema de la droga en Estados Unidos es más moderada que la de cualquiera de sus antecesores, algo que ya había dejado entrever.

Sin embargo, este jueves durante una entrevista que concedió a celebridades de YouTube, el presidente definitivamente rompió el molde cuando los jóvenes le preguntaron sobre su posición frente al uso de la marihuana.

Obama no solo se pronunció en contra de la política de criminalización sino que predijo que muchos estados probablemente seguirán los pasos de Colorado, Washington, Óregon y Alaska, donde los ciudadanos aprobaron iniciativas populares para autorizar su uso con fines recreativos.

«Lo que hemos hecho hasta ahora en EE. UU. es que en lugar de concentrarnos en el tratamiento de la misma manera como nos concentramos en el tabaco o en conducir bajo estado de embriaguez, problemas que manejamos desde una perspectiva de salud pública, hemos tratado esto como un problema exclusivamente criminal, yo creo que eso ha sido contraproducente y ha devastado a muchas comunidades minoritarias”.

Aunque Obama no dijo abiertamente si su respaldo a la descriminalización implicaba también una bendición para la legalización, si dejó por sentado que su gobierno no intentará frenar la tendencia.

«Lo que estamos viendo en Colorado y Washington, continuó el presidente, es que a través de referendos estatales se está experimentando con marihuana legal, la posición de mi administración ha sido que si bien todavía existen leyes federales que clasifican a la marihuana como una sustancia ilegal, no vamos a dedicar recursos tratando de reservar lo que ya se decidió a nivel estatal, y mi sospecha es que otros estados van a mirar lo que allí está pasando».

Obama fue aún más allá al decir que tanto demócratas como republicanos ya están considerando en serio reformas al código criminal que podrían conducir a la despenalización, “Ojalá sigamos en esta dirección porque hay maneras más inteligentes de lidiar con estos asuntos», sostuvo el mandatario.

En Estados Unidos la marihuana está incluida en la categoría número 1 de sustancias ilegales donde se incluye a drogas como la heroína. De allí que su consumo, posesión, tráfico y producción estén prohibidos a nivel federal, y se contemplan severas penas para los infractores, pese a ello, en los últimos 15 años más de la mitad de los estados del país (33 entre 50) han aprobado normas que autorizan el uso de la hierba con fines medicinales.

En las elecciones del 2012, Washington y Colorado dieron un paso más contundente al aprobar no solo la legalizaron del consumo con fines recreativos sino su producción y venta.

En las elecciones del año pasado Óregon, Alaska, y Washington D.C. dieron este mismo paso. Y ya varios más están en cola, pues al menos otros siete, Vermont, Rhode Island, Nevada, Arizona, California, Massachusetts y Maine, tienen previsto realizar referendos para legalizar la droga en las elecciones de 2016.

Desde el 2013, pocos meses después de los referendos en Washington y Colorado, la administración uso su poder ejecutivo para pedir a todos los fiscales en el país no dar prioridad a casos sobre consumo y posesión de marihuana, lo cual sería, según Obama, la razón por la cual están bajando las tasas en encarcelamiento.

Pero es el Congreso, a través de una ley, el que podría dar coherencia a la contradicción que existe hoy día entre normas estatales y federales, bien sea aprobando una ley que modifique la clasificación de la marihuana, o que dé autoridad a los estados para que decidan cómo enfrentan el problema.