El equipo de Bauza tenía que ganar y rezar para que Corinthians ganará ante San Pablo, pero les salió todo al revés: cayó en el Nuevo Gasómetro por 1 a 0 ante Danubio y el clásico quedó en manos del Timao 2- a 0. Así, los dos equipos brasileños avanzaron a Octavos de Final y el campeón defensor no paso la primera fase.

Ni los pedidos de Papa Francisco pudieron darle una mano a San Lorenzo. Es que el conjunto de Boedo llegaba apremiado para clasificarse teniendo que ganar por goleada ante Danubio y ponerle una ficha al Corinthians para que se quedara con el clásico ante San Pablo para instalarse en los Octavos de Final. Ni una ni otra para el campeón defensor, que cayó sin jugar bien por 1 a 0 en el Gasómetro y despilfarro cualquier bendición que llegara dese el Morumbí.

El antecedente de la edición pasada albergaba las esperanzas del pueblo azulgrana, también condimentada por la sufrida pero clasificación de River a Octavos. Así, ilusiones se mantenían intactas en la previa. Sin embargo, los de Boedo no estuvieron a la altura de la circunstancia, y salvo por los primeros veinte minutos donde fue claro dominador de la pelota y llevo peligro cerca de uno Torgnasioli. Cauteruccio no resolvió un par y el arquero charrua le tapo una media vuelta a Matos en lo único de los de Bauza en una primera pobre etapa.

Claro, es que lo importante pasaba en el Morumbí, con Corinthians quedándose con diez por la expulsión de Emerson y San Pablo aprovechando la superioridad numérica para ponerse arriba del marcador, y del duelo personal con San Lorenzo en la definición, mediante Luis Fabiano. Ahí hubo un quiebre en el ánimo del Nuevo Gasómetro y el local profundizó su falta de ideas, al tiempo que los de Leo Ramos mantenían el peligro lejos de su arco.

Antes del descanso, las radios cantaron el segundo de San Pablo a cargo de Steven Mendoza y todo lo que podía construir San Lorenzo perdió esperanza. En la segunda mitad, y pese al cambio de nombres que propuso el Patón en ofensiva (ingresaron los juveniles Ávila y Barbaro por Cauteruccio y Villalba) su equipo nunca encontró regularidad en el juego y se fue diluyendo en intenciones con el correr de los minutos.

Con la esperanza por el suelo y con el canto de agradecimiento partiendo de las tribunas, San Lorenzo recibió el golpe de gracia con el tanto Agustín Viana, en la única incursión ofensiva de la segunda mitad de Danubio. Demasiado premio para el conjunto uruguayo y tan poco para San Lorenzo, que se despidió de la Copa Libertadores de América en primera fase con una derrota inmerecida ante su gente.